Agua para La Habana: un desafío de cinco siglos

22 de Marzo de 2019 9:12am
Redacción Excelencias News Cuba
Agua para La Habana: un desafío de cinco siglos

En la ciudad de La Habana, la que en este 2019 llega a sus cinco siglos de existencia, el suministro de agua a sus habitantes, que hoy sobrepasan los 2 millones y medio de habitantes, siempre ha sido un desafío. Sus dos primeros asentamientos fundacionales en el siglo XVI, fueron junto a ríos cercanos, pero al quedar definitivamente ubicada la villa en el puerto de Carenas en 1519, pronto se dieron cuenta sus primeros pobladores, de que tenían que ingeniárselas para procurarse agua de calidad.

Osados aguadores, comenzaron a traer el agua desde el río Almendares, en botes y tinajas, realizando una peligrosa travesía ribereña de más de siete kilómetros, que muchas veces terminaba en desastres, cuando el oleaje echaba a pique las frágiles y sobrecargadas embarcaciones.

Otra solución fue la construcción de un cercado pétreo para acopiar las aguas de lluvia que bajaban por las peñas de La Cabaña y traerla hasta la villa, también en botes y tinajas.

Con el arribo a La Habana, de decenas de buques de la Flota de Indias, la necesidad de agua se hizo más perentoria, por lo que se emprendió la construcción en 1592 de la llamada Zanja Real, en la cual se invirtieron 30 años de trabajo, para traer a la villa el agua desde un recodo del río Almendares, distante 13 kilómetros.

A pesar de que la zanja suministraba un agua de pésima calidad por llegar a su destino muy contaminada, fue la única fuente de abasto del preciado líquido duran casi 3 siglos.

Contando con mayores recursos a mediados del siglo XIX, se construye el Acueducto de Fernando VII, que, por errores de diseño, se quedó muy por debajo del caudal que debía aportar, obligando a mantener funcionando el insalubre canal.

No fue hasta 1858 que el Ingeniero cubano, Francisco de Albear, comenzó la construcción del acueducto que hoy lleva su nombre, considerado entre las siete maravillas de ingeniería cubana y una de las obras hidráulicas de importancia universal por las soluciones técnicas, que aportó su construcción.

Con la llegada del siglo XX, el acelerado crecimiento urbanístico y poblacional de la capital cubana, incrementó exponencialmente la demanda de agua, lo que provocó nuevamente el stress hidráulico que soportó con dignidad durante años el añejo acueducto de Albear.

En nuestro tiempo, "Aguas de La Habana" una empresa mixta cubano-española, trabaja en la renovación de las viejas tuberías, sustituyéndolas por otras de poliuretano de alta densidad. La obra más importante que se acomete en este momento es el nuevo ramal Palatino-Prado-Malecón, con el que quedará definitivamente renovado el abastecimiento de agua en la Habana Vieja y Centro Habana, capaz de sostener el futuro de su crecimiento urbanístico.

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