Entre luces y sombras, una Habana de 5 siglos

18 de Noviembre de 2019 11:27am
Redacción Excelencias News Cuba
Entre luces y sombras, una Habana de 5 siglos

La dama ya cumple 500 y sí, quizás ya se perciben algunas arrugas, testigos de acontecimientos, víctimas de los siglos, del tiempo, de las tradiciones y los presagios.

Pero su espíritu se mantiene. Su presencia soberbia y su estilo arquitectónico único, reflejo de la mezcla más poderosa de América, Europa, Asia y África, le brindan el sobrenombre hoy, de “Ciudad Maravilla”.

La Habana, la capital de todos los cubanos, la que ha conocido historia, secretos, amores confesados, quejas y alegrías, la que ha hecho de guardiana y amiga, esa que ha sido oyente impasible de las noches habaneras y testigo de anécdotas, de risas y lágrimas, de locuras e inhibiciones… llega a su medio milenio colmada de emociones.

Una combinación espectacular de antiguo y renovado la llena de aires nostálgicos en caras surcadas de arrugas o en gritos felices provenientes de almas jóvenes. Una ciudad que se nutre de recuerdos en el tiempo… de luces, de sombras, de atrevimientos, de paz.

Según dicen los cubanos, no hay sitio en el mundo que pueda borrar el recuerdo de un atardecer en La Habana, de un amanecer contemplándola desde la ventana o de una noche entera de risas en sus calles.

Está considerada también como una maravilla arquitectónica y un símbolo de cubanía. Incluso podría decirse que es una marca que representa a la Isla en todo el mundo.

Todos, cubanos y visitantes por igual, encuentran siempre su pedacito de Habana. Y todos la celebran y la miman cuando ya llega a sus 5 siglos.

El día de su cumpleaños amaneció gris y parecía triste, pero el ajetreo cotidiano que inicia la jornada, transformó rápidamente en rayos más brillantes que el propio sol. La Habana celebraba su medio milenio, y los cubanos le rendían homenaje y le entregaban sus recuerdos y sus dichas.

Desde Cuba y desde el mundo, la capital de Cuba fue motivo de adoración de aquellos que en ella nacieron y de otros que se enamoraron de sus encantos.

Fuegos artificiales y salvas de artillería anunciaron el arribo de La Habana a los 500 años de fundada, y a pesar de una lluvia que quiso también ser testigo de una muestra de afecto de valor incalculable, la alegría y el jolgorio de los cubanos no se dejó vencer.

Con sombrillas o sin ellas, habitantes y viajeros mostraron su júbilo por el cumpleaños de la bella capital, en una celebración que se extendió por dos noches.

La primera de ellas, el 15 de noviembre, el Malecón, eterno guardián de la urbe, fue testigo de una explosión de fuegos artificiales que adornaron la noche. Artistas como Cándido Fabré y agrupaciones como la Camerata Romeu, alzaron sus voces en distintos espacios, cántandole a La Habana. Las calles se llenaron de fiesta y de baile, en espera de que el reloj marcara las 12 de la noche y se cumplieran los 5 siglos.

La segunda jornada de celebración, el 16 de noviembre, comenzó con una sesión extraordinaria de la Asamblea Provincial del Poder Popular y en esa fecha que celebraba el nacimiento de la ciudad, nada mejor que reconocer a uno de sus más fieles servidores. El historiador de La Habana, Eusebio Leal, quien ha dedicado su vida a reparar las arrugas que los siglos le han provocado a la bella capital, fue merecedor de un emotivo homenaje.

Ya en la noche, la explanada del Capitolio, otro símbolo habanero por excelencia, fue hermoso escenario de la gala a cargo de más de 800 artistas de todo el país y bajo la dirección del afamado pianista Frank Fernández.

El Ballet Español de Cuba y el Conjunto Folklórico Nacional, así como colaboraciones ocasionales de dúos como el de Laritza Bacallao y Pancho Amat, Liuba María Hevia y Beatriz Márquez, entre otros, también hicieron suyo el capitolio y con sus más exquisitos talentos artísticos, honraron a la ciudad que los hizo sus hijos.

También para celebrarla como merece, fueron reinaugurados centros de la salud, educacionales, del comercio, la gastronomía, de los servicios, culturales y recreativos, así como museos y otras instalaciones de la Oficina del Historiador de La Habana, para proporcionarle un bello escenario a la capital de todos los cubanos.

Entre luces y sombras, una Habana de 5 siglos

 

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