La triste historia de unos bomberos en La Habana del siglo XIX

26 de Noviembre de 2019 11:40am
Redacción Excelencias News Cuba
Sala de los Bomberos

Justo en la esquina de las calles Mercaderes y Lamparilla un cartel llama la atención y nos anuncia de qué se trata el sitio. Es la Sala de los Bomberos de la Oficina del Historiador, una de las obras principales que celebra los cinco siglos de fundada la ciudad.

El lugar no fue escogido fortuitamente. Más de un siglo antes, el 17 de mayo 1890, hubo aquí un gran incendio sobre las 10:30 de la noche. Hasta allí llegaron los bomberos municipales y los del comercio, agentes del orden público y vecinos.

Sin embargo, pese a todos los esfuerzos por sofocarlo, el fuego crecía y el siniestro tomaba mayores proporciones. Al cabo de una hora hubo una explosión y las consecuencias fueron devastadoras: 38 muertos, de ellos 25 bomberos, un miembro de la marina, cuatro policías, ocho vecinos y más de 60 heridos. Había sido uno de los mayores desastres del siglo XIX en La Habana.

La ciudad estuvo de luto al día siguiente y el Palacio de los Capitanes Generales fue el lugar para las honras fúnebres. Prensa de la época recoge cómo cientos de personas acompañaron y custodiaron los féretros hasta la Necrópolis de Colón donde fueron enterrados.

Siete años más tarde, en 1897, se levantaría en ese cementerio un monumento a los bomberos caídos, homenaje a su entrega y sacrificio. Ubicado en la entrada principal del camposanto y con una altura de 10, el monumento resalta por la expresión de los rostros de los bomberos fallecidos, sus medallones de mármol y su majestuosidad.

Más de un siglo después, en 1995, la antigua Ferretería Isasi, era convertida en una pequeña Sala dedicada a los sucesos. La Oficina del Historiador de la Ciudad le hacía una restauración para convertir el sitio es un sitio para no olvidar.

En la fachada de la hoy Sala de Los Bomberos, una tarja lleva el nombre de quienes fallecieron en el incendio. Hay una muestra de trajes, mangueras, extintores manuales, hachas, cascos, medallas, la maqueta de un coche bomba de principios del siglo XX y un extinguidor de tracción humana de 350 libras del siglo XIX. El montaje museográfico se completa con una pintura mural que escenifica el desastre ocurrido, con detalles precisos.

Cuando La Habana celebra sus 500 años de fundada, este es uno de los sitios que abre al público completamente restaurado y que en un pequeño espacio relata la historia de aquellos bomberos que en 1890 trascendieron por su heroicidad.

Interior de la Sala de los Bomberos

Interior de la Sala de los Bomberos

Monumento a los Bomberos

Monumento a los Bomberos en el Cementerio de Colón

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