Museo de la Ciudad: otra historia de La Habana

07 de Enero de 2019 12:19pm
Redacción Excelencias News Cuba
PALACIO DE LOS CAPITANES GENERALES

Es uno de los edificios más importantes de Cuba. Ubicado en la capital, fue residencia de la primera autoridad de la Isla: el Capitán General. Lo que hoy es conocido como el Museo de la ciudad de La Habana, otrora fue el Palacio de los Capitanes Generales y mucho más.

Fue en este sitio donde estuvo la primera Iglesia de La Habana. Pero la historia le deparó al lugar más de una función. Lo que comenzó siendo un espacio sagrado, con el tiempo de convirtió en uno de los sitios políticos y sociales más importantes de la Cuba colonial.

Aproximadamente 15 años tomó la construcción del Palacio de los Capitanes Generales. Su edificación comenzó en 1776 y terminó en 1791. Ordenado a construir por el Marqués de la Torre, fue realizado una vez que se demolió la Parroquial Mayor de la Ciudad, por hallarse en muy malas condiciones. Resulta que la caída de un rayo en un navío cargado de pólvora que estaba atracado en el Puerto de La Habana ocasionó una onda expansiva tan grande y dañina que afectó a la ciudad, y con ella a la Iglesia.

Las autoridades se replantean la idea de construir una nueva pero esto no se llega a realizar. Lo que se hace es demolerla y construir un palacio según los intereses militares y sociales de la época. Este palacio ocupa toda una manzana y según los expertos, está considerada la obra más importante de la arquitectura barroca en Cuba.

Inaugurado en 1791, fue casa de gobierno, residencia de los Capitanes Generales españoles y cárcel pública de La Habana hasta 1834. Fue sede del gobierno interventor norteamericano de 1899 a 1902 y Palacio Presidencial de 1902 a 1920. Aquí ocurrieron varios acontecimientos: La ceremonia del cese de la dominación española e inicio de la intervención militar estadounidense y la instauración de la República y toma de posesión de su primer presidente, Tomás Estrada Palma. Fue sede de la alcaldía, el ayuntamiento y las oficinas del municipio de La Habana desde su inauguración hasta 1959.  Por este palacio transitaron 65 capitanes generales.

Cuenta la historia que luego de acabarse la soberanía de España el primero de enero de 1899, el gobierno interventor norteamericano ordenó modificaciones muy desafortunadas. Y también pasó así durante la república hasta el año 1930. Con ello desaparecieron los mobiliarios antiguos, las obras de arte, incluyendo la pinacoteca y se adaptaron espacios interiores a las necesidades de la administración moderna, como instalaciones de aires acondicionados, equipos de contabilidad y calculo. Por ello, los objetos que hoy se muestran aquí no pertenecieron necesariamente al palacio en la época de la colonia.

El 11 de diciembre de 1967 se crea en este lugar el Museo de la Ciudad, trasladándose a él numerosas colecciones artísticas de alto valor cultural e histórico. Tiene   diversas salas como temas de exposición: las gestas de independencia en Cuba y notables colecciones antiguas sobre la vida en Cuba, España y Europa en sentido general. Está considerado el museo más importante de La Habana Vieja, pues fue aquí de donde partieron las obras de restauración y conservación del Centro Histórico.

Lo que la historia conoce como el Palacio de los Capitanes Generales en La Habana Vieja es hoy el Museo de la Ciudad de La Habana. ¿Cuáles son los principales hallazgos arqueológicos del lugar? ¿Qué muestran sus salas? Acérquese a este sitio y descubrirá parte de los secretos de la ciudad próxima a cumplir 500 años.

Inaugurado en el año 1791, el Palacio de los Capitanes Generales ha tenido más de una función: residencia de los capitanes generales, cárcel pública de La Habana hasta 1834, Alcaldía, Ayuntamiento y Palacio Presidencial. Pero la década de 1960 cambió su historia.

El 11 de diciembre de 1967, la administración de la ciudad decidió en sesión solemne dedicar el edificio a la sede de la Oficina del historiador de la Ciudad y Museo de La Habana. Fue entonces, cuando comenzó un arduo trabajo de restauración en este edificio, en lo que se conoce como el primer trabajo de arqueología urbana en La Habana. 

Los trabajos permitieron conocer la composición litológica del suelo, descubrir el misterio de decenas de sepulcros de la extinta Parroquial Mayor de la ciudad y obtener valiosos objetos testigos de una época colonial.

Muy poco es lo que queda de aquella primera iglesia. Solo existen tres vestigios de lo que fuera: una benditera, la piedra de fundamento de la iglesia original y un espacio, llamado El Tuliano, que hoy no está abierto al público y por donde se establecía el alcantarillado de la ciudad. Y solo se pudo conocer el sitio exacto donde fuera erigida la iglesia gracias a tres planos de la época que el historiador de la ciudad, Dr. Eusebio Leal encontró en los Archivos de Indias en España y cuyas copias se exhiben hoy en la Sala de Arte Sacro.

El palacio posee 40 salas de exposiciones permanentes, dedicadas a mostrar la historia de las guerras de independencia en Cuba. Otras, revelan cómo era la vida señorial en España y Europa y cómo ello incidió en la sociedad cubana de la etapa colonial.

Hoy, en la planta baja, en lo que fuera la antigua cuadra y caballeriza, se exhiben coches, carruajes y otros elementos de la transportación, máquinas de extinción de incendios y la maqueta de la locomotora similar a la que en 1837, por vez primera, inició viaje desde La Habana. Está la Sala de Arqueología, de Arte Sacro, la muestra de bóvedas subterráneas y el despacho del primer historiador de la ciudad, Emilio Roig de Leuchsenring.

Hay muebles antiguos, obras de arte, porcelanas francesas y orientales, colecciones de vajillas y candelabros, de uniformes españoles y armamento español. Está el Salón Rojo y Dorado, con sus espejos de Venecia y sus colosales montaduras áureas. Fue aquí donde se velaron los restos mortales del Generalísimo Máximo Gómez. Existe un Salón del Trono, pensado para un rey que jamás pisó suelo americano.

Una sala muy representativa es la dedicada a las banderas. Allí está la primera bandera cubana enarbolada el 19 de mayo de 1850. Y por si fuera poco, hay cañones, armas y documentos.

Un museo que ocupa toda una manzana frente a la Plaza de Armas en La Habana Vieja y resguarda varios siglos de historia.

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