Cuba: turismo frente a los desafíos y retos futuros del cambio climático
El turismo en Cuba, con más de un siglo de historia, ha sido un reflejo de la capacidad de reinventarse frente a grandes desafíos globales. Desde los balnearios y los cabarés que atrajeron visitantes estadounidenses en las primeras décadas del siglo XX, hasta los ciclos de crisis provocados por la Gran Depresión y la II Guerra Mundial, cada etapa ha marcado un antes y un después. Más reciente, la pandemia de la Covid-19 volvió a poner a prueba la resiliencia del sector, evocando incluso tensiones del “periodo especial” de los noventa.
La retrospectiva revela un patrón: los eventos externos extremos han provocado reducciones de hasta un 22% en la actividad turística, con recuperaciones que oscilaron entre seis y ocho años. Tras la reapertura del turismo internacional en 1990, el país pasó de 340 mil visitantes a 4.7 millones en 2018, con una tasa del 9.1% en tres décadas. Hoy, a diferencia de aquel momento, Cuba cuenta con infraestructuras modernas, personal capacitado y paraísos costeros de playas prístinas, libres del sargazo que afecta el Caribe.
Estos hitos confirman que, pese a crisis y tensiones, el turismo cubano ha transitado por escenarios diversos: tendenciales hasta 2014, optimista hasta 2018 y pesimista a partir de 2019, con el desplome del 25% en 2020 respecto 2019 y el mínimo histórico en 2021. A ello se sumaron las restricciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos, que impactaron en aerolíneas y cadenas hoteleras en 2026, frenando la comercialización desde mercados emisores (Figura 1).
Figura 1. Proyección de visitantes internacionales Cuba antes de la COVID 19 y dinámica actual.
Fuente: Elaboración propia, a partir de Sierra, A. (2020). Escenario del turismo en Cuba luego del colapso provocado por la pandemia de la COVID-19. Universidad de La Habana– No. 0835-07-2024.
Nota: Las trayectorias con puntos y líneas discontinuas corresponden a pronósticos hasta el año 2030, planteados en dos momentos: el primero en 2014 y el segundo en 2020.
Hoy, el sector enfrenta un nuevo reto de magnitudes extraordinarias: el cambio climático. Los estudios proyectan escenarios al 2050 y 2100, donde el ascenso del nivel del mar representa una amenaza creciente para los destinos turísticos litorales (Tabla 1). Estos elementos permiten comprender mejor la vulnerabilidad futura y diseñar medidas de adaptación que aseguren la continuidad del turismo en la nación.
Tabla 1. Aumento del nivel medio del mar (cm) para los años 2050 y 2100
|
Localidad |
Años |
|
|
2050 |
2100 |
|
|
Cuba (2006) |
27.0 |
85.0 |
|
Cuba (2019) |
29.3 |
95.0 |
Fuente: Tercera Comunicación Nacional y MACROPROYECTO (CITMA, 2020; 2023)
La resiliencia demostrada frente a crisis pasadas y la apuesta por la sostenibilidad futura son la base de un turismo capaz de reinventarse ante los grandes desafíos globales. Cuba se presenta como un país que no solo resiste, sino que se prepara para un turismo adaptado y resiliente en el mediano, largo y muy largo plazo, abriendo incluso la posibilidad de un nuevo ciclo de vida a corto plazo.




