Cuba flexibiliza importación comercial a las personas naturales
La Gaceta Oficial No. 83 publicó este lunes las nuevas disposiciones que permiten a las personas naturales importar mercancías con carácter comercial por la vía no comercial. La viceministra de Comercio Interior, Inalvis Smith Luben, explicó en el programa televisivo cubano Mesa Redonda que la medida tendrá un impacto directo en el abastecimiento de los comercios del país y corresponde a la transformación 158, una de las diez aprobadas en el eje temático 19, dedicado al comercio, la gastronomía y los servicios.
Aunque «pudiéramos verla un poquito alejada», dijo, su efecto sobre el sector es directo, porque los pasajeros podrán importar con carácter comercial y eso incide en el aseguramiento y el abastecimiento de los negocios.
Smith Luben precisó que la flexibilidad de las normas permite que esas mercancías sirvan como insumos y también «pueden formar parte de las propias ofertas y bienes que se brindan en cada uno de los negocios», lo que abre una nueva vía para su reaprovisionamiento.
La decisión complementa otras ya adoptadas, como la autorización a las mipymes para importar y exportar y los mercados mayoristas con presencia de otros actores.
Para implementar la medida, el país estableció un sistema de trabajo con el Ministerio de Finanzas y Precios, la Aduana General, el Ministerio de Transporte, por las condiciones que deben asegurarse en las transitarias, y el Banco Central de Cuba, a través de CADECA, por la habilitación de las casas de cambio para cobrar las tarifas en dólares. Estos aspectos se han intercambiado en los territorios mediante un plan de aseguramiento político-comunicacional, sobre todo donde hay aeropuertos internacionales.
Desde el comercio, la valoración es que la medida no solo permitirá incrementar las mercancías con destino a los negocios, sino que «va a facilitar el control sobre esos actores económicos desde la transparencia y la trazabilidad del origen de las mercancías». Los sistemas ya fueron ajustados y los comprobantes acreditarán que cada producto entró por frontera, con la legalidad que corresponde. Lo más importante ahora, recalcó Smith Luben, es «seguir el impacto en la implantación de esta medida».
El ministro de Finanzas y Precios, Vladimir Regueiro Ale, aclaró que el Decreto-Ley 132 de 2026 y la Resolución 197 no sustituyen el régimen de importación no comercial de las personas naturales, sino que le añaden una flexibilidad. Quien traiga mercancías que por su naturaleza o volumen sobrepasen ese régimen podrá formalizarlas con carácter comercial, mediante un despacho independiente y el pago de un arancel. Las tres disposiciones, junto con la Resolución 340 de la Aduana General, entran en vigor siete días después de su publicación.
El titular del MFP señaló que la medida resulta de un trabajo de conjunto con la Aduana y el Mincin, respaldado por un proceso de capacitación, porque «no es solo el esfuerzo legislativo, sino también el esfuerzo técnico para actualizar los sistemas con las nuevas reglas para formalizar las importaciones». Ratificó que el régimen general de importación no comercial sigue vigente, tanto para el equipaje acompañado o no acompañado como para los envíos desde el exterior, dirigidos por su naturaleza a bienes de uso personal y doméstico. Las importaciones comerciales, agregó, son sobre todo las que realizan las empresas estatales y no estatales.
Regueiro Ale reconoció el escenario de desabastecimiento y precisó que la vía de pasajero constituye también una alternativa para incorporar determinadas mercancías al país, «sin que esto constituya una facultad, una autorización de realizar comercio exterior». Es una distinción que, subrayó, hay que marcar con claridad: las reglas del Decreto-Ley 22 siguen totalmente vigentes y «lo que incorporamos es una flexibilidad».
El régimen no comercial cubre hasta 1000 pesos en la evaluación de los artículos que trae el pasajero, explicó el ministro. En ocasiones lo transportado supera ese nivel o se trata de mercancías que por su naturaleza son comerciales, como una nevera expendedora o un artículo de determinada dimensión. Hasta ahora, si la mercancía tenía carácter comercial o era de naturaleza reiterada, el proceso derivaba en decomiso. Esa norma ahora es más flexible: la persona puede elegir formalizar esa parte de su carga en un despacho independiente, mientras el resto de su equipaje sigue el régimen general. Así podrá abastecer, por ejemplo, el negocio de un trabajador por cuenta propia.
Las tarifas arancelarias se actualizan de manera gradual, indicó el ministro. Según la Resolución 197, para los viajeros serán de 15 % hasta 2000 USD; 20 % sobre el exceso hasta 4000; 25 % hasta 6000, y 30 % por encima de esa cifra. El pago se hará en dólares, para lo cual, aseguró, se crearon condiciones en aeropuertos y vías de despacho. El servicio de despacho diferenciado tendrá también una tarifa actualizada y regulada para su cobro en divisas.
En cuanto a las formas de pago, afirmó que pueden utilizarse las reconocidas por el sistema bancario nacional. Según la resolución, el pago es con tarjetas nacionales o internacionales en USD, y el efectivo solo se acepta en los aeropuertos. Sobre las mercancías que llegan por envío, el titular del MFP confirmó que la tarifa es de 30 %, pues se trata de condiciones logísticas distintas, de una vía menos tradicional y más alejada de la formalidad de la importación comercial.
El ministro respondió además a las preocupaciones surgidas en las redes sobre los beneficios otorgados antes, y ratificó que la importación de alimentos, artículos de aseo e insumos médicos continúa libre de aranceles, según las resoluciones 9 y 10 de este año, mientras se mantengan las condiciones que determinaron esa exoneración.
Aclaró que no hay superposición entre una norma y otra, sino que ambas forman parte de un mismo empeño. Una vez que vuelvan los servicios digitales, el sitio web del Ministerio publicará preguntas y respuestas frecuentes para orientar la aplicación de las disposiciones. Esta medida, concluyó, es una facilidad para lograr la importación de manera alternativa, en la búsqueda de soluciones «que alivien el acercamiento de ofertas, de bienes, de servicios a nuestra población» en medio de la complejidad del escenario que vive el país.
El jefe de la Aduana General de la República, Nelson Enrique Cordovés Reyes, abordó los principales elementos de la Resolución 340, disposición que instrumenta lo establecido en el Decreto-Ley 132 y que dispone de un plazo de siete días para su implementación.
La nueva resolución modifica e integra disposiciones anteriores en un único cuerpo legal, con el propósito de facilitar su comprensión y aplicación tanto por los funcionarios como por la población. Cordovés explicó que la Resolución 340 reúne las regulaciones que anteriormente estaban contenidas, entre otras, en las resoluciones 175, 170 y 312 de la Aduana General de la República.
Estas últimas habían incorporado disposiciones relacionadas con la importación de ciclomotores y triciclos de combustión, así como de vehículos totalmente eléctricos. «Decidimos hacer una nueva resolución que está al alcance de todo nuestro pueblo», señaló el jefe de la Aduana, quien insistió en la importancia de que la población consulte directamente la normativa publicada y los canales oficiales de la institución.
Uno de los puntos que Cordovés consideró necesario aclarar es que la nueva disposición no modifica el régimen establecido para las importaciones no comerciales que realizan las personas naturales, tanto mediante equipaje acompañado como a través de envíos.
Se mantienen los límites establecidos actualmente: hasta 1 000 pesos para los pasajeros y hasta 500 pesos para los envíos, además de las cantidades previstas para determinados artículos. El funcionario recalcó que esos valores y cantidades permanecen sin modificaciones con la nueva resolución. La principal novedad aparece cuando una persona supera esos límites.
Hasta ahora, explicó Cordovés, cuando una importación excedía los 1 000 pesos establecidos para pasajeros o los 500 pesos correspondientes a determinados envíos, se permitía importar la parte comprendida dentro del límite y el resto era objeto de decomiso. La nueva regulación incorpora una alternativa: la persona puede optar por importar también ese excedente con carácter comercial, siempre que pague los aranceles correspondientes en dólares estadounidenses. «Lo novedoso hoy es que la persona trae esa importación, despacha hasta sus límites o cantidades y tiene la posibilidad, si la persona lo desea, de importar el resto que no está entre los límites de la importación no comercial, el carácter comercial, hacerlo en USD», explicó.
Cordovés detalló que, cuando una persona trae mercancías por encima de los límites establecidos, la Aduana realiza dos operaciones diferenciadas. En el primer despacho procesa la importación correspondiente al régimen no comercial, hasta los límites establecidos, y factura en moneda nacional. La mercancía que exceda esos límites pasa a un segundo despacho, independiente, en el que se determina el importe correspondiente al régimen comercial y se entrega la documentación necesaria para efectuar el pago en dólares.
«Usted llega, trae más de 1 000 pesos de mercancía, hace un primer despacho en el que le cuentan hasta los 1 000 pesos y eso se lo facturan en moneda nacional (...) Todo el resto pasaría entonces a una segunda factura para que lo pague en divisa de acuerdo a los aranceles que han sido aprobados», explicó.
Para ilustrar el procedimiento, puso el ejemplo de un pasajero que llega con ropa, calzado, herramientas de mano, un televisor y otros artículos. Si esos productos se encuentran dentro de los límites y cantidades establecidos para la importación no comercial, se procesan como hasta ahora. Pero determinados artículos pueden tener carácter comercial por su propia naturaleza. Cordovés mencionó, por ejemplo, los exhibidores utilizados para mostrar mercancías en pequeños negocios. En esos casos, aunque el valor pudiera encontrarse dentro del límite de 1 000 pesos, la naturaleza del producto puede determinar su clasificación como mercancía comercial. La posibilidad de pagar el excedente en dólares, aclaró, es una opción para el ciudadano. Si la persona decide acogerse a ella, se realiza el despacho comercial correspondiente. Si no acepta pagar, se mantiene la posibilidad de que la mercancía sea decomisada conforme a las normas vigentes.
Otro de los aspectos explicados durante el programa fue qué sucede cuando una persona acepta importar el excedente con carácter comercial, pero no dispone del dinero necesario para realizar el pago inmediatamente. En esos casos, la Aduana retendrá la mercancía pendiente de pago por un período de hasta 30 días. «Si la persona no puede pagar en el momento y quiere de todas formas pagar, tendría hasta 30 días para hacerlo», explicó Cordovés.
Durante ese período, la mercancía permanecerá bajo custodia y el interesado podrá acudir posteriormente a efectuar el pago y completar el proceso. El pago puede realizarse mediante las modalidades habilitadas, incluidas las tarjetas nacionales en dólares y las tarjetas internacionales aceptadas. Si transcurren los 30 días sin que se efectúe el pago, comienza el procedimiento previsto por la normativa aduanera para el abandono de la mercancía. El funcionario también hizo una precisión: si una persona simplemente decide que no quiere pagar, entonces no puede beneficiarse de esta facilidad. «O usted no paga y se le decomisa, o usted paga al momento o tiene hasta 30 días incluso para hacer el pago con esa flexibilidad», resumió.
Cordovés aclaró además que la Aduana no es la entidad encargada de cobrar directamente esos aranceles. En el caso de los equipajes acompañados procesados en los aeropuertos, Cadeca seguirá cobrando, tanto en moneda nacional como en dólares, según corresponda. Para los envíos y equipajes no acompañados, el procedimiento dependerá de las modalidades habilitadas por las empresas transitarias, que establecerán con sus clientes las formas de pago de los aranceles y los servicios asociados.
El jefe de la Aduana insistió en que la nueva facilidad no elimina las obligaciones de los pasajeros y destinatarios. Una de las principales es declarar correctamente las mercancías. «La importancia que tiene y que es imprescindible [es que] las personas cumplan con el deber de declarar la mercancía», subrayó.
La declaración digital debe mantenerse como parte del procedimiento, incluso cuando la persona considere que determinados productos podrían tener carácter comercial. Si posteriormente la Aduana determina esa condición, aplicará el procedimiento correspondiente.
En el caso de las importaciones comerciales, añadió, la factura constituye la base imponible para el cálculo de los aranceles. Por ello, recomendó presentar la factura de compra, ya sea en formato físico o electrónico. «Cualquier elemento que avale el valor de esa mercancía es importante que las personas lo presenten», explicó, al insistir en que los valores declarados deben corresponder con los valores reales de los productos. La presentación de la factura, señaló, agiliza además el despacho y evita cálculos innecesarios durante el proceso.
La posibilidad de importar mercancías con carácter comercial mediante el pago de los aranceles no significa que desaparezcan los controles aduaneros. Cordovés advirtió que quienes intenten falsear una declaración, ocultar mercancías o burlar deliberadamente el control aduanero no podrán beneficiarse de la facilidad. En esos casos pueden aplicarse las medidas previstas por la legislación y, cuando corresponda, existir responsabilidad de carácter penal.
El funcionario resumió esta relación entre facilidad y responsabilidad con una frase: «Una flexibilidad implica también responsabilidad». Por ello, llamó a los viajeros y destinatarios a actuar con transparencia y declarar correctamente las mercancías para poder acogerse al nuevo beneficio.
Otro de los temas más consultados fue el relativo a los teléfonos móviles y las computadoras. Cordovés confirmó que se mantiene la cantidad establecida para la importación por la vía no comercial: hasta cinco teléfonos móviles y tres computadoras. La novedad está en que, por encima de esas cantidades, la persona puede realizar la importación con carácter comercial y pagar los aranceles correspondientes en dólares. Según explicó, en esta modalidad no existe un límite de cantidad ni de veces para realizar las importaciones, siempre que se cumplan las obligaciones establecidas. De esta forma, cinco teléfonos móviles y tres computadoras continúan dentro del régimen no comercial. A partir de esas cantidades, los productos pueden entrar mediante la modalidad comercial y quedan sujetos al pago de los aranceles correspondientes.
Para las mercancías importadas con carácter comercial, el funcionario explicó la escala arancelaria aprobada: 15 % hasta 2 000 dólares; 20 % sobre el tramo que exceda los 2 000 y llegue hasta 4 000; 25 % sobre el tramo entre 4 001 y 6 000; y 30 % sobre lo que exceda los 6 000 dólares. Un aspecto especialmente importante es que se trata de una escala progresiva por tramos. Es decir, no se aplica automáticamente el porcentaje correspondiente al tramo superior sobre el valor total de la mercancía. Durante el programa se puso como ejemplo que una importación de 3 000 dólares no tributa el 20 % sobre los 3 000 completos: los primeros 2 000 se calculan al 15 % y solamente el exceso hasta los 4 000 se calcula al 20 %. Esta estructura, explicaron, busca que el tránsito por la escala sea progresivo y menos gravoso que aplicar directamente el porcentaje del tramo superior sobre la totalidad de la importación.
Ante otra interrogante sobre las personas que utilizan reiteradamente esta vía para importar mercancías con carácter comercial, Cordovés explicó que no existe un límite en la cantidad de veces que una persona puede realizar este tipo de importaciones, siempre que pague los aranceles correspondientes y cumpla las normas. Sin embargo, la reiteración puede ser considerada por los especialistas de Aduana como uno de los elementos para determinar el carácter comercial de una mercancía.
En la propia explicación del programa se precisó que la reiteración no constituye por sí misma un motivo para el decomiso. Puede funcionar como criterio para clasificar una importación como comercial, si también se tiene en cuenta el volumen de mercancías y el récord de importaciones de la persona.
Finalmente, Cordovés explicó que el cálculo de los aranceles y buena parte del proceso de despacho estarán automatizados. La información puede ser adelantada incluso mediante la declaración que realiza el pasajero y posteriormente verificada durante el despacho. De acuerdo con lo explicado en la Mesa Redonda, la automatización busca reducir los tiempos de espera y hacer más expedito el tránsito por los aeropuertos.
Cordovés señaló que la Aduana trabaja además en la comunicación de las nuevas disposiciones, tanto mediante sus redes sociales como a través de sus canales oficiales, ante la circulación de informaciones incorrectas sobre la normativa. «Todo cambió, que ahora ya todo se va a pagar en USD, que todo está en USD» es, según el funcionario, una interpretación falsa de la medida. Por ello llamó a la población a consultar los sitios oficiales de la Aduana para conocer exactamente qué se mantiene y qué cambia.
La idea central, resumió, es que se mantienen las condiciones de la importación no comercial y los beneficios existentes, mientras se incorpora una nueva posibilidad para que las personas naturales puedan importar mercancías con carácter comercial por esta vía, sin que el excedente tenga necesariamente que ser decomisado, siempre que se opte por pagarlo de acuerdo con los aranceles establecidos.
Foto: Tomada de Cubadebate




