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Presencia actual de evento “La Niña”

Existen dos fenómenos similares, que pudieran describirse como contrarios y nacen en el Océano Pacífico ecuatorial y oriental: El Niño y La Niña.

Tan curiosos nombres tienen un origen histórico bastante centrado en las personas que los escogieron: pescadores del Norte de Perú, y periodistas ávidos de titulares que llamen la atención.

Primero, hay que decir que ambos se encuentran en nuestro idioma castellano o español, y tal cuál escriben y pronuncian, El Niño, La Niña…..empléese un idioma cualquiera del Mundo.

Cuando estudiaba Meteorología en la primera mitad de la década de 1970, me llamaba la atención que, en la biblioteca del Instituto de Meteorología de Cuba, comenzaron a llegar unos pocos artículos científicos refiriendo un fenómeno nuevo llamado “El Niño”, así en nuestra lengua, aunque el artículo estuviera escrito en inglés. Después supe que realmente lo único que tenía de nuevo era el nombre y el hecho de que era entonces un fenómeno que comenzaba a estudiarse por unos pocos, estudios que se hicieron mucho más profundos y extensos desde evento “El Niño” extremo que ocurrió en el invierno 1982 – 1983, que tuvo una grave y catastrófica incidencia, prácticamente en todo el Planeta, incluyendo a Cuba. Estudios de paleoclimatología realizados después en las islas Galápagos pudieron, mediante estudios de sedimentos y otras señales, datar episodios de “El Niño” ocurridos miles de años atrás.

Los Curiosos Nombres.

¿De donde proviene el nombre El Niño para referirse a este fenómeno?. O, “La Niña”?. Para entender bien esta historia, hay que decir que “El Niño” se manifiesta por una acumulación de agua más cálida que lo normal en la zona oriental ecuatorial del Pacífico, que es transportada desde la porción más occidental de ese océano.

Dicha corriente de agua, tuerce su rumbo hacia el Sur, paralelo a la costa oriental de Sudamérica. Ahí se encuentra con la corriente de Humbolt, una corriente de agua fría que viene de la Antártida y baña la costa oriental sudamericana de Sur a Norte. Como el agua cálida tiene menos densidad, se queda arriba y sepulta a la corriente de agua fría. Ocurren entonces dos eventos: uno atmosférico, pues comienza a haber tormentas y a llover a raudales donde usualmente no llueve o llueve poco, por ejemplo, en Piura, en el Norte de Perú.

Otra consecuencia es que los peces de aguas frías que habitan en esa zona, como la anchoveta, desaparecen. Y esa es una especie de la que viven los pescadores peruanos.

Como estos fenómenos ocurren hacia finales de diciembre, los pescadores, que veían la fuerte lluvia y sabían que ya no pescarían en esos meses, decían: Ahí viene ”El Niño”, refiriéndose al Niño Jesús, por la Navidad Cristiana. De modo que con ese nombre de “El Niño” pasó a conocerse este fenómeno atmosférico y oceánico desde la segunda mitad del siglo XX.

Entonces, se preguntarán Uds., ¿Y “La Niña”?. Pues cuando comenzó a investigarse mejor el fenómeno de “El Niño” mediante una observación sistemática de los parámetros meteorológicos y oceánicos en el Pacifico ecuatorial oriental, mediante sistemas de boyas oceánicas y satélites sobre esa área, los científicos descubrieron que había un evento de signo contrario: En lugar de ocurrir un calentamiento en las aguas, ocurría un enfriamiento, junto a otras procesos, produciendo consecuencias atmosféricas y oceánicas diferentes, las que se extendían a varios lugares del  Mundo por las corrientes de la alta atmósfera, de 6 a 12 km de altura; algo así como un “El Niño” al revés.

Surgió entonces la idea de ponerle un nombre. Como era casi una antípoda de “El Niño”, algunos sugirieron llamarle “El Viejo”. Los periodistas, de muy buen olfato a la hora de ver algo y difundirlo creando el interés en el público, le pusieron “La Niña”…. Y así se quedó.

ENOS, Niño o Niña.

El evento completo es lo que hoy denominamos ENOS (ENSO, en inglés; por “El Niño”-Oscilación del Sur). Es que hay otros efectos, como un cambio en las presiones a lo largo de la línea ecuatorial del océano Pacífico cuando se produce “El Niño o “La Niña”.  Modernamente, se trata como un solo evento con tres fases: “El Niño”, Neutro, “La Niña”.

Para entenderlo, podemos partir de la fase Neutra, con temperaturas de la superficie del Mar en el Pacífico ecuatorial oriental, próximas a la normal, o el promedio de muchos años. Cada 3 a 7 años, los vientos alisios se debilitan; el agua cálida almacenada en la porción occidental del Pacífico (alrededor de 1 metro más elevada que la porción oriental; los vientos alisios aguantan esa masa de agua) comienza a fluir como una corriente de agua cálida hacia Centroamérica y América del Sur. Se produce en evento “El Niño”.

Temperaturas de “El Niño” y “La Niña”

Cuando los alisios se refuerzan, el agua cálida se acumula en la porción occidental del Pacífico, mientras que el agua, en la porción oriental ecuatorial, se mantiene fría. Se produce “La Niña”. Y si no hay ni lo uno ni lo otro, entonces será en evento Neutro.

Realmente se produce una oscilación Niño-Neutro-Niña las mayoría de las veces, aunque no siempre es así, puede haber “Niño” o “Niña” en dos años seguidos.

Las tres fases tienen sus consecuencias, varias veces globales, según sea su intensidad: Por ejemplo, “El Niño”, hace que las Temporadas ciclónicas sean poco activas, por vientos superiores fuertes, dando inviernos con muchos frentes y eventos severos en el sur de los EE.UU y en zonas del Noroeste del Caribe. Sobre “El Niño” trataremos en otra oportunidad, porque ahora tenemos ante nuestros ojos a “La Niña”.

ENSO

La Niña” actual

Desde la pasada primavera se estaba produciendo un enfriamiento gradual de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial oriental. Todo indicaba que había una “Niña” en ciernes, quizás para el próximo invierno.

La Temporada Ciclónica tan activa señalaba que esta posibilidad podría adelantarse, ya que uno de los resultados de un evento frío es la poca diferencia entre los vientos superficiales y los de la atmósfera superior, de 6 a 12 km de altura, que se mantienen débiles, lo que posibilita la formación de ciclones tropicales en el Atlántico, al revés de lo que ocurre en “El Niño”.

La mayoría de los modelos que han sido corridos a principios de octubre, señalan que “La Niña”, con anomalías de la temperatura superficial oceánica de -0.5 ºC , o sea por debajo de los valores normales, continuarán durante los próximos meses, con una alta probabilidad de que se extienda a toda la estación invernal. Incluso, podría considerarse un evento “La Niña” que llegue a ser moderado a fuerte, con anomalías de la temperatura superficial del mar, en el pacífico ecuatorial oriental, que alcancen hasta -1.0 ºC por debajo de los valores normales.

Predicción de modelos

Probables Impactos de “La Niña”.

“La Niña”, como “El Niño”, con sus alteraciones a la circulación atmosférica sobre el Pacífico, afecta también las condiciones globales del Tiempo y el Clima en todo el Planeta.

A pesar de que cada evento del ENOS, y cada invierno, es diferente y tiene su propia distinción, “La Niña” presenta generalmente una menor variabilidad en sus efectos, que en el caso de “El Niño”.

“La Niña” implica que habrá más lluvia que el promedio en la zona de Indonesia; un tiempo más fresco y húmedo en el Sur de África, mientras que en el Sur de China puede manifestarse con un tiempo más seco.

Durante el invierno del hemisferio Norte, “La Niña” puede impactar al Noroeste de los Estados Unidos y el Suroeste de Canadá, con un invierno más frío, con tormentas de nieve y heladas, mientras que, en la porción Nordeste de dichos países, se puede presentar un invierno algo más frío que lo normal.

En el Sur de los Estados Unidos y el Noroeste del mar Caribe, “La Niña” usualmente se manifiesta con inviernos más cálidos, y de menor cantidad de frentes fríos, lo que significa inviernos también más secos, y esa posibilidad muy bien pudiera ocurrir en esta próxima etapa invernal.

La Niña

 

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