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Ciclones Tropicales: Hacia dónde mirar en el Atlántico

Formación y Desarrollo de los Ciclones Tropicales y Otros Datos de Interés.

Este es un nuevo artículo dedicado a incrementar la cultura sobre los ciclones tropicales y a la PREPARACIÓN, para que Ud., su familia, y quienes le rodean, sepan cómo actuar en Temporada Ciclónica.

Cuáles son las Condiciones necesarias para la Formación de un Ciclón Tropical.

En ciclón tropical surge y se desarrolla en una atmósfera tropical homogénea. Quiere esto decir que no puede estar asociado con masas de aire diferentes en cuanto a temperatura y humedad, como ocurre con los Ciclones Extratropical (o de fuera del trópico; llamados popularmente ciclones invernales), los que sí poseen en su circulación una masa de aire frío y otra cálida.

Las condiciones para la formación de un Ciclón tropical están dadas siempre que:

  1. exista una perturbación atmosférica con aire húmedo circundante, o sea, un área relativamente grande de lluvias, chubascos y tormentas eléctricas;
  2. ella esté localizada sobre el mar, en una zona donde la temperatura de su superficie sea de 26.5 ºC o superior, y;
  3. los vientos en la atmósfera superior, hasta los 10 – 12 kilómetros de altura, sean relativamente débiles respecto a los que soplan en los niveles bajos hasta la superficie del mar.

La primera condición proporciona humedad; la segunda, la energía necesaria para el desarrollo; mientras que la tercera es necesaria para que se concentre la columna vertical que formará (o forma, si el ciclón ya existe). Para ello, la diferencia entre los vientos superficiales y los superiores a esa altura mencionada, debe ser pequeña. A eso se refieren más técnicamente los términos de “baja cizalladura vertical”.

Por el contrario, si esta diferencia es grande, se dice que hay una “alta cizalladura vertical”, y lo que ocurre es que la columna vertical se daña y al final se destruye, por lo que el ciclón, que ha perdido su estructura, se debilita o se destruye, o cambia de característica (ciclón subtropical o extratropical), por lo que deja de ser un ciclón tropical por definición. Esto es válido no sólo cuando un ciclón tropical está en ciernes, sino hasta para los grandes huracanes, bien formados. Estas condiciones generales se estima que estarán presentes en la presente Temporada ciclónica de 2020.

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Un factor importante a tener en cuenta en la Temporada Ciclónica del 2020: La alta temperatura que ya tienen las áreas del Atlántico Tropical (arriba, en rojo) y la anomalía que tiene la temperatura respecto al promedio de muchos años (abajo, en naranja), el día 3 de junio de 2020. Son superiores a las de la misma fecha que en junio pasado, y el 2019 fue una temporada activa.

Zonas Generales de Formación y Trayectorias.

No todos los meses de la Temporada Ciclónica presentan igual actividad o lugar de formación, debido a que las condiciones anteriormente señaladas no siempre ocurren.

En junio (y en ocasiones en mayo) se forman en el Noroeste del Caribe y el Golfo de México. Toman una trayectoria al Norte o Nortenordeste, pero son por lo general sistemas débiles, aunque muy lluviosos.

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Frecuencia de Formación de los Ciclones Tropicales del Atlántico durante los meses de la Temporada Ciclónica.

En julio, la zona de formación cambia al extremo oriental del Atlántico Tropical, cerca de África o un poco más al Oeste, y toman trayectorias de componente Oeste, pero son pocos y por lo general débiles en este mes. Sólo se conoce un huracán de gran intensidad en julio, hace algo más de 200 años.

Esta zona de formación ciclónica no cambiará sustancialmente a lo largo de los meses de agosto y septiembre, cuando también tendrán trayectorias al Oeste u Oestenoroeste, pero en su trayecto sobre las aguas cálidas del Atlántico, ganan gradualmente en intensidad, lo que los hace muy peligrosos para las Antillas Menores y toda el área del Caribe, así como las Antillas Mayores, entre ellas Cuba, el golfo de México, su costa oriental, y la de los EE.UU.

La actividad ciclónica comienza a incrementarse a mediados de agosto y alcanza un máximo en la primera decena de septiembre. El día estadísticamente más activo es el 10 de septiembre, tras lo cual la curva de frecuencia desciende, pero alcanza un segundo máximo en la segunda decena de octubre, precisamente eso hace que octubre sea, estadísticamente hablando, el mes más peligroso para Cuba.

Es precisamente en octubre que la zona de formación cambia al mar Caribe occidental, y muchas veces en su porción Sur, donde se van intensificando por días y pueden devenir en intensos, peligrosos huracanes. que toman trayectorias de componente Norte. De ahí que octubre sea históricamente, el mes de los huracanes más intensos que hayan azotado a Cuba, aunque por fortuna hace años que estos no ocurren.

En noviembre las zonas de formación pueden estar en el Caribe o el Atlántico, pero son los ciclones tropicales que se forman por lo general son menos y usualmente no intensos.

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Origen y trayectorias de los Ciclones Tropicales del Atlántico en los diferentes meses de la Temporada Ciclónica.

Los Elementos Peligrosos de un ciclón Tropical.

El Ciclón Tropical es un sistema meteorológico Multi-Peligro. Hay varios elementos peligrosos en ellos, y cualquiera de éstos puede ser mortal. Los principales en un Ciclón Tropical son: los vientos, la lluvia y la marea de tormenta.

Los Vientos: Destruyen las estructuras según sea su velocidad, por la presión que ejerce el viento sobre ellas. Esta destructiva presión se incrementa con el cuadrado de la velocidad de los vientos, de ahí la gran destrucción que ocasiona un huracán de Gran Intensidad. Como vimos en el artículo de la pasada semana, también hay tornados dentro de la circulación ciclónica, cualquiera sea la clasificación del ciclón tropical, por lo que se registran daños muy superiores a los del viento propio de la circulación del ciclón en algunas zonas pequeñas.

La Lluvia: Puede ser torrencial y ocasionar inundaciones y muertes. Es uno de los elementos más peligrosos, y engaña, pues no depende de la clasificación del ciclón tropical. Una Depresión Tropical o Tormenta Tropical débil, como ocurrió hace sólo unos días con la Tormenta Tropical Cristobal en Centroamérica, puede ocasionar tanta o más lluvia y muertes que un Huracán. Es importante saber que, si va lento o se estaciona, hay más lluvia, que pueden resultar catastróficas, y si Ud. está en un lugar propenso a inundación, no debe quedarse allí, pues corre un altísimo riesgo.

La Marea de Tormenta: Es una sobreelevación del nivel del mar que se produce por la baja presión y acumulación del viento a la derecha y hasta unos 180 kilómetros del punto donde toque tierra el ciclón tropical. En los huracanes es un elemento mortífero en las zonas costeras. El agua penetra en tierra, avanza, destruyéndolo todo a su paso junto a la costa, sobre todo si es una costa baja.  El ejemplo más elocuente fue la marea de tormenta de 6.5 metros de altura ocasionada en Santa Cruz del Sur, Camagüey, por el Huracán de Gran Intensidad del 9 de noviembre de 1932, ocasionando la mayor catástrofe natural de la Historia de Cuba, con 3033 muertes confirmadas. Comprenderán Uds. que es muy peligroso y aventurado quedarse cerca de la costa en la amenaza de un huracán.

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Dos Huracanes e igual intensidad... ¿Cuál es más destructor?
Clave: Observar su tamaño, o lo que es igual, su área de influencia.

Tamaño de los Ciclones Tropicales.

Claro que todo ciclón tropical es muy peligroso, pero su tamaño, o el tamaño de la circulación del ciclón tropical, es otro aspecto a tener presente, principalmente si es un Huracán. La lógica es ésta: puede haber dos huracanes de exactamente la misma intensidad, pero si uno es mayor que el otro, el mayor afectará a más lugares y será mucho más dañino.

El diámetro promedio de los vientos de fuerza de huracán es 160 kilómetros, pero cuando se habla del tamaño del huracán, se incluye toda el área de influencia de los vientos con fuerza de tormenta tropical, que oscila entre 460 y 640 kilómetros. Los hay muy pequeños, como el huracán “Charley”, que en el 2004 cruzó por la actual provincia de Artemisa, pero era tan pequeño que afectó duramente un área pequeña. Sin embargo, “Michelle”, en el 2001, afectó al 45 % del territorio nacional cubano.

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