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HAY QUE CUIDARSE MUCHO DE LOS RAYOS

Cada día en nuestro Planeta se producen unos ocho millones de descargas eléctricas, dato en el que coinciden diferentes fuentes, las que además hablan de unos seis mil cada minuto. En los 12 segundos y medio que Ud. tardó en leer las 30 palabras de la oración anterior, se produjeron 12 500 rayos y…. lamentablemente en este lapso, aunque breve, puede que hayan ocurrido muertes.

Igualmente, a cada minuto también se encuentran activas unas dos mil tormentas eléctricas en diferentes lugares del Mundo, y esta cantidad de rayos que he mencionado, representa sólo la cuarta parte de todos los que potencialmente pueden haberse producido.

Las muertes por rayos representan un verdadero problema a nivel mundial, y Cuba no es la excepción. Para que puedan aquilatar la magnitud del problema, me gustaría que consideraran el hecho de que en Cuba casi no hay muertes por ciclones tropicales. Sin embargo, y por desgracia, se producen unas 65 muertes anuales por rayos o descargas eléctricas, como promedio, algo que, con algunas simples medidas de prevención, muy bien pudiera evitarse.

Con la llegada del verano, época del año en que con más frecuencia hay rayos, llegan espeluznantes noticias. Puede ser una familia de cinco personas: dos adultos y tres menores de edad, en la playa La Puntilla, de Santa Cruz del Norte, a 65 kilómetros al este de la capital cubana, quienes lamentablemente fallecieron en el pasado mes de agosto por el impacto de un rayo; o bien, un joven bañándose, también en una playa, o quizás en un embalse, o pescando en la orilla, joven cuya temprana y promisoria vida quedó tronchada para siempre por este peligroso fenómeno.

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Tormenta eléctrica en el mar. Foto: Ivan Stulić/Flickr.

O puede ser lejos de la costa, el caso de un campesino a caballo, o en un tractor, o en moto, o simplemente guareciéndose de la lluvia bajo un árbol. Hay otras muchas situaciones que pueden ser muy peligrosas cuando está tronando, y que den lugar a hechos lamentables como los antes descritos.

En todos ellos, las personas fulminadas por un rayo tienen un denominador común, eran el objeto “más elevado” en un área abierta, o en el caso del árbol, éste era el objeto más elevado, y si Ud. está debajo, corre la misma suerte.

Hay otros casos, como personas hablando por un teléfono, o recostados en una cerca de alambre en el campo, o quizás estando debajo de un tendido o de un registro eléctrico. En estos casos, porque los metales son buenos conductores de la corriente eléctrica del rayo, o porque por su alto voltaje, salta en forma de chispa de un cable eléctrico cualquiera hacia el conductor eléctrico más cercano, en ese caso, la infortunada persona que resulta muerta.

Para comprender mejor cómo podemos protegernos, pasaré a explicarles brevemente qué es un rayo.

Dentro de la nube de tormenta eléctrica, esa nube de gran desarrollo vertical, de base oscura y amenazadora que todos conocemos, aunque no todos sepan que se llama Cúmulonimbus, se producen fuertes corrientes verticales de aire cargado de humedad, hacia arriba y hacia abajo. Ya algo de eso les dije en un artículo anterior sobre el granizo. Debido a la fricción que se produce con el aire circundante, las partículas más pequeñas que componen las nubes se cargan positivamente y ascienden, mientras que las cargas negativas, se acumulan en partículas más grandes y pesadas que ocupan la parte baja de las nubes.

Cuando el potencial eléctrico es suficientemente grande, se rompe el aislante, que en este caso es el aire, y se producen grandes chispas eléctricas que pueden ocurrir, dentro de la misma nube, entre nubes, y la más peligrosa… entre la nube y la superficie de La Tierra.

El proceso en sí es un poco complicado, por eso basta decir que se produce un estrecho canal, de 1 cm de diámetro, de aire fuertemente ionizado, que servirá de vía para que se produzcan las grandes chispas eléctricas que constituyen el rayo. Esas descargas van zigzagueando en el aire a una velocidad de más de 430 mil kilómetros por hora. Al encontrar una estructura alta, o un objeto próximo al suelo, se produce la corriente de retorno de partículas cargadas positivamente, produciéndose un fenómeno muy luminoso: el relámpago, que es visible como un resplandor intenso y que dura sólo medio segundo.

Una sola descarga eléctrica puede alcanzar los 30 millones de voltios y 100 mil amperios. Una gran tormenta eléctrica, puede acumular más energía que la contenida en una bomba atómica, según han manifestado algunos especialistas en el tema.

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Los rayos tienden a caer sobre el punto más elevado, Foto: NOAA

El referido canal de un centímetro de diámetro por donde ahora pasan las grandes chispas eléctricas, se calienta hasta temperaturas algo superiores a las de la superficie del Sol, más de seis grados Celsius (6 000ºC). Después que pasa un brevísimo tiempo, el aire circundante llena de golpe el vacío dejado en el canal, y de ese encuentro brusco se produce el sonido que conocemos como trueno, así como varios de sus ecos reflejados en diferentes objetos. Cuando se oye el trueno, todo pasó. Es a esos fenómenos intensos y breves a los que nos enfrentamos.

Por ello, no hay que descuidarse cuando hay una tormenta eléctrica en las cercanías. Y sobre esto hay que alertar, una y otra vez, cada año, no importa si es antes, durante o después del verano, pues, aunque las tormentas eléctricas ocurren por lo general casi todos los días de la etapa estival, también las hay en la invernal, en los frentes fríos y en las vaguadas pre-frontales.

Las tormentas eléctricas se pronostican cotidianamente. La característica fundamental para que lleve ese nombre son las descargas eléctricas que todas producen. La mejor forma en la que podemos protegernos es adecuar nuestra conducta para evitar hacer algo que pueda resultar peligroso. Por ello, les daré algunas recomendaciones:

Si Ud. está en áreas rurales:

  • Nunca debe caminar ante esas condiciones meteorológicas sumamente peligrosas y menos correr con la ropa mojada, ya que suele crearse una turbulencia en el aire que puede atraer al rayo.
  • Deshacerse de todo material metálico (bastones, palas, azadones, rastrillos, paragüas, herramientas, etc). Alejarlos de Ud. a más de 30 metros de distancia.
  • No refugiarse bajo un árbol o elemento prominente solitario.
  • Alejarse de torres de electricidad, o antenas.
  • Apagar teléfonos móviles; las radiaciones electromagnéticas pueden atraer a los rayos.
  • Por supuesto que también es muy riesgoso practicar deportes en terrenos abiertos, montar a caballo o hablar por teléfono.
  • Alejarse de terrenos abiertos y despejados, playas, praderas, y cultivos. Una persona sobresale del terreno y puede convertirse en un pararrayos humano.
  • Es aconsejable alejarse también de vallas, alambres y cercas metálicas.
  • Si forma parte de un grupo que está en un área descampada, lo correcto es separarse de manera individual varios metros, ponerse de cuclillas e inclinar la cabeza sobre las rodillas con los oídos tapados, solo tocarían el suelo los zapatos, y estar así hasta tanto pase la severidad de la tormenta. Molesto, sí, pero puede salvarle la vida.
  • Aislarse del contacto con charcos o zonas mojadas.
  • Muy importante…al escuchar el primer trueno, salir inmediatamente del mar, ríos, piscinas, embalses, lagos, y otras masas de agua, y alejarse de ellas. Recuerde que el agua es conductora de la electricidad. Repito que esto es muy importante. Yo lo hago con mi familia, pero veo con preocupación como con la tormenta eléctrica aproximándose, la gracia, sobre todo de los jóvenes, es mantenerse en el agua, aunque llueva... conducta que puede ocasionar una desgracia.

En la casa y en la ciudad:

  • En caso de ser sorprendido por una tormenta eléctrica en plena calle, lo más recomendable es buscar refugio en el interior de una edificación techada.
  • No asomarse al balcón o ventanas abiertas para observar la tormenta.
  • Cerrar puertas y ventanas para evitar corrientes de aire, pues estas pueden atraer los rayos.
  • Desconectar los equipos electrodomésticos y las tomas de antena de televisión, módems y computadoras, ya que el rayo puede entrar por los conductores de electricidad y antenas,  causando daños o la destrucción de estos equipos, además de ponerlo a Ud. en peligro si Ud. estuviera cerca.
  • No bañarse, ducharse, lavar platos y cubiertos, o usar agua corriente para cualquier otro propósito, hasta que la tormenta haya pasado. A través del agua y de las tuberías existe también riesgo de electrocución.

Lugares y Acciones de Mayor Seguridad:

  • La posición de seguridad más recomendada es de cuclillas, lo más agachado posible, con las manos en las rodillas, tocando el suelo sólo con el calzado.
  • Si notamos cosquilleo en el cuerpo, se nos eriza el cabello, o vemos brillar y echar chispas a un objeto de metal hay que adoptar la posición de seguridad (es decir, ponerse de cuclillas) de inmediato porque la descarga de un rayo es inminente (lo que está sintiendo es la ionización del aire circundante).
  • El mejor lugar para refugiarse a la intemperie durante una tormenta es un vehículo cerrado. Debemos apagar el motor, bajar la antena de la radio y desconectarla, cerrar las ventanillas y las entradas de aire. En caso de caída de un rayo las cargas eléctricas pasarán sólo por el metal fuera del vehículo cerrado; en el interior el campo eléctrico será nulo, lo que se conoce como Jaula de Faraday, y Ud. estará seguro, pero…. No abra la ventanilla y mucho menos saque las manos.
  • En la casa, una buena manera de aislarse es sentarse en una silla que no sea de metal, apoyando los pies en la mesa u otra silla que tampoco sean metálicas. Y mejor aún, acostarse en una cama o litera, más aún si son de madera.

La regla 30-30

La Regla 30-30 es recomendada a la población por los especialistas de varios países. Según esta Regla es preciso buscar refugio en un lugar seguro si se cuentan 30 segundos o menos desde que se ve la luz del relámpago hasta que se oye el trueno.

Esta Regla es una manera sencilla de medir la distancia a la que cayó un rayo, teniendo en cuenta que esa distancia se calcula a partir de conocer que la luz (relámpago) viaja a 300 000 kilómetros por segundo (instantánea en la práctica), mientras que el sonido, en el aire, se mueve a solo 340 metros por segundo. Por lo tanto, para calcular la distancia a la que se encuentra una tormenta eléctrica, aplicamos la siguiente fórmula:

Distancia = segundos transcurridos (desde que ves el relámpago hasta que oyes el trueno) / 3. Esta sencilla fórmula da 10 kilómetros como distancia segura entre la tormenta y usted.

Para saber si se está acercando a nuestra posición o alejándose, dejamos transcurrir 2 minutos y volvemos a realizar el cálculo, si en este segundo cálculo el resultado es menor que el anterior, significa que la tormenta viene hacia nosotros y debemos tomar precauciones. Si, por el contrario, el segundo resultado es mayor, la tormenta se estará alejando.

Hay que recordar también que los rayos pueden viajar gran distancia en dirección horizontal. Pueden llegar hasta diez kilómetros de distancia de donde se produjo, lejos de donde está la lluvia y las nubes amenazantes. Hay reportes confirmados de personas muertas por rayos en un cielo despejado, porque el rayo ha viajado horizontalmente desde una distancia más o menos grande. Por ello, es que las muertes a causa de rayos pueden ocurrir incluso después de que la tormenta haya pasado, o mucho antes de que haya llegado. Esta es la causa por la que se recomienda no abandonar el refugio o las medidas de protección hasta 30 minutos después de haberse escuchado el último trueno.

¿Han escuchado Uds. la expresión “rayos y centellas”? Ya les hablé del rayo. Esperen próximamente las centellas: fenómeno menos conocido.

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