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Rayos y Centellas, pero… qué son las Centellas

La entrega de la semana anterior estuvo dedicada a los rayos, sus peligros y algunas formas de protegernos o evadirlos. Esto último no es tan difícil, y tomando sus precauciones no tendríamos que lamentar pérdidas humanas.

Ahora bien, existe otro fenómeno afortunadamente no tan común como los rayos que conocemos, aunque sí más poderoso e igual de peligrosos. De seguro habrán escuchado la frase “Rayos y Centellas”. De ahí entendemos que son dos cosas diferentes, pero que debieran estar relacionadas.

El fenómeno de la Centella es tan raro que la mayoría no sabe a ciencia cierta qué es, a menos que uno mismo, algún familiar o amigo haya tenido la amarga experiencia de encontrarse con una y poder hacer la historia. Puede pensarse que la centella es un relámpago o rayo de nube a nube, u otro fenómeno lumínico en una zona donde hay una tormenta eléctrica. Algunos piensan eso, y la explicación está algo más cerca de lo que es, pero tampoco es así.

La Centella es también conocida como Rayo Esférico, Globular, o simplemente Rayo en Bola. La primera vez que supe de este fenómeno fue a principios de los años 80 del siglo pasado. Esa tarde hubo una fuerte tormenta eléctrica en el poblado de Casa Blanca y en el área del Instituto de Meteorología en La Habana. En un laboratorio cercano al Instituto ocurrió algo asombroso. Había una tormenta eléctrica en desarrollo.

Entonces, el grupo de trabajadores que se encontraba en un salón más o menos grande del laboratorio principal, observaron que, por la toma de corriente de un aire acondicionado de ventana, surgía de improviso un hilo luminoso que dio lugar a una bola de intensa luminosidad, como del tamaño de una pelota de fútbol, suspendida en el aire a medio metro de altura, y que lentamente avanzaba hacia el centro del salón, en medio de un zumbido. Afortunadamente, todos allí se quedaron quietos, petrificados, y relativamente lejos de la bola lumínica. Al llegar al medio del salón, la bola se detuvo, y se deshizo en una gran explosión, para espanto de todos los que observaban, aunque no ocasionó daños.

Al conocer ese fenómeno, fui al laboratorio y conversé con los trabajadores de allí, y me percaté de que se trataba de una Centella, o Rayo Esférico. Había leído alguna literatura que hablaba sobre los trabajos del físico Kapitsa en la Unión Soviética. Este incidente fue objeto de mi primer trabajo de divulgación científica, publicado en el periódico Granma en tres idiomas, y replicado por otras publicaciones.

Después he conocido otras anécdotas ocurridas también en Cuba, muy parecidas en su descripción. En una de ellas la bola fue hacia una pared, chocó con ella y estalló. No le abrió ningún agujero como podría pensarse, pero sí descorchó la pintura y ocasionó una quemadura en el área de choque de la propia pared.

Centella 1
Grabado de un Rayo Esférico o Globular entrando a una habitación. Un fenómeno conocido desde la antigüedad

Descripciones como estas aparecen en la literatura desde tiempos remotos, prácticamente iguales, sobre fenómenos ocurridos en Europa y otros continentes, donde parecen ser más frecuentes. Por supuesto, siempre hay quienes, sin saber, lo adjudicaron, en diferentes partes del Mundo, a la presencia de fantasmas o espíritus.

El Rayo Esférico está bien descrito en esas experiencias. Es esa bola de gran luminosidad, de tamaño variado, puede ser muy pequeño o tan grande como varios metros, aunque la mayoría de las veces tienen un diámetro de 10 a 40 cm. De color entre el rojo y el amarillo, variable. Las personas que los han presenciado indican que la atmósfera queda impregnada de un olor muy fuerte (huele a azufre, ozono y ácido sulfúrico).

La bola se desplaza de forma impredecible, lenta o rápida, zigzagueante unas veces, y otras casi en línea recta. A veces parece atraída por algo, otras hace zumbidos o ruidos de estática. Casi siempre aparece al final de la tormenta eléctrica, o a veces antes de un rayo común, pero en otras ocasiones veces aparece sin que parezca existir vinculación con algo de esto.

La luminosidad de la esfera se mantiene por largo tiempo, y nos equivocamos si pensamos que es de origen químico, pues entonces, según investigaciones realizadas, se apagaría muy pronto.

Es realmente un enigma. El proceso físico que la origina jamás ha sido totalmente explicado, errando con ello varios especialistas de primer nivel. El que más se ha acercado a una posible verdad, parece haber sido el ya mencionado físico ruso y Premio Nobel de Física en 1978, Piort Leonidovich Kapitsa (1894-1984), quien consideró que el fenómeno era una bola de plasma, o sea, un gas completamente ionizado, y lo comparó con la nube que se forma de una explosión nuclear, por ser uno de los casos en que la energía del proceso conduce a que la materia esté completamente ionizada.

Kapitsa
Piotr L. Kapitsa, físico ruso. Premio Nobel de Física en 1978. La fotografía es de los años 30 del pasado siglo XX.

Sin embargo, hasta aquí, esa explicación no abarca todas las exigencias que ese proceso debiera tener, ni cómo se forma, ni cómo se alcanza el estado de plasma. Tampoco explica por qué dura tanto la luminosidad, de dónde proviene tanta energía. Por ejemplo, en una explosión nuclear, los gases se expanden y la nube se enfría, por lo que pierde rápidamente la luminosidad. Pero en el Rayo Esférico eso no ocurre. Mantiene su tamaño y brillo por mucho más tiempo, y su luminosidad no va disminuyendo, sino que se apaga bruscamente y por lo general en una explosión.

Por tanto, claro que se consume energía, pero ¿cuál? ¿De dónde la saca? Como el Rayo esférico aparece flotando en el aire, sin contacto con nada, y por ello con ningún conductor por donde reciba energía, entonces debe ser energía irradiada que le llega de afuera de la esfera.

Eso fue lo que llevó a Kapìtsa a pensar que podían ser ondas de radio y realizó una profunda teoría del fenómeno. La hipótesis de Kapìtsa logró incluso explicar de manera sencilla por qué los Rayos Esféricos desaparecían con una explosión aparatosa, aunque mayormente inofensiva. Decía que cuando el suministro de energía, por alguna causa, se interrumpía de improviso, el enfriamiento rápido de la esfera provocaba un aire enrarecido que, al llenarse con el aire circundante, la onda de choque provocaba un fuerte ruido y explosión. En el caso del rayo normal, sería algo similar a lo que ocurre con el trueno.

Entre las cosas más enigmáticas les puedo citar que según algunos científicos, la temperatura puede variar de 100 hasta 1000 grados Celsius, pero personas que se chocaron con un Rayo Esférico a la distancia de la mano, raramente notaron el calor que emanaba de ellos, aunque por lógica, deberían de haber recibido quemaduras. El mismo misterio ocurre con la masa: porque el Rayo Esférico de cualquier tamaño que sea, hay estimados que expresan que pesa no más 5—7 gramos. Pero al no haberse podido medir en el fenómeno natural, todo esto queda en pura especulación.

Además de P.L Kapitsa, otros científicos, como B.M. Smirnov, D. Terner, D. Abrahamson y D. Dinnis, han estudiado el Rayo Esférico, y también emitido variadas hipótesis sobre los mismos, pero estas hipótesis tienen al mismo tiempo sus propios detractores.

Así que este fenómeno sigue siendo un misterio, y uno de los mayores obstáculos es la escasez de datos científicos confiables sobre el Rayo Esférico, por su propia poca frecuencia e imprevisibilidad, por datos que dependen sólo de los testigos del fenómeno, el que no se hayan podido realmente medir en el fenómeno natural parámetro alguno.

Todos estos son elementos que nos explican por qué la verdadera naturaleza de los Rayos Esféricos sigue siendo desconocida. Lo que existen son simplemente hipótesis y teorías sobre ellos, por más lógicas que parezcan, pero aún no hay una explicación ni teoría que haya sido comúnmente aceptada por la comunidad científica. De ahí el enigma que sigue, y seguirá, existiendo sobre el Rayo Esférico, hasta un día en que el avance de la Ciencia permita conocerlo.

¿Es peligrosa la Centella?

Por supuesto que sí, y hay personas que resultan muertas por ella, pero tampoco es para entrar en pánico. Lo más aconsejable es, conociendo lo que son y cómo se comportan usualmente, tener pensada una estrategia para si en algún momento imprevisible nos topamos con uno de esos fenómenos de la Naturaleza. Recuerde que son muy poco frecuentes, pero para todo hay que estar preparados.

En primer lugar, siempre mantener la calma: Si Ud. está a cierta distancia de la Centella o Rayo Esférico, aléjese, si es posible salga de la habitación, o si ocurre a la intemperie, váyase lejos de donde está la bola. Pero NO CORRA.

Sin embargo, si está más cerca de la bola, muévase muy poco o hágalo alejándose muy lentamente; las corrientes de aire podrían atraer el Rayo esférico hacia Ud.

Nunca tocar la bola; Nunca estar muy cerca de ella;

No tirarle nada.

Y, sobre todo, les repito de nuevo lo que debe recordar bien: no entrar en pánico; permanezca. El Rayo esférico tiende a ser atraído por los objetos móviles, sobre todo si Ud. está cerca de ellos. No se mueva ni grite, no haga movimientos buscos. Así el Rayo esférico sentirá la agitación del aire en otra parte y se alejará de la habitación.

Rayos y Centellas, pero… qué son las Centellas

Por Dr. José Rubiera.

La entrega de la semana anterior estuvo dedicada a los rayos, sus peligros y algunas formas de protegernos o evadirlos. Esto último no es tan difícil, y tomando sus precauciones no tendríamos que lamentar pérdidas humanas.

Ahora bien, existe otro fenómeno afortunadamente no tan común como los rayos que conocemos, aunque sí más poderoso e igual de peligrosos. De seguro habrán escuchado la frase “Rayos y Centellas”. De ahí entendemos que son dos cosas diferentes, pero que debieran estar relacionadas.

El fenómeno de la Centella es tan raro que la mayoría no sabe a ciencia cierta qué es, a menos que uno mismo, algún familiar o amigo haya tenido la amarga experiencia de encontrarse con una y poder hacer la historia. Puede pensarse que la centella es un relámpago o rayo de nube a nube, u otro fenómeno lumínico en una zona donde hay una tormenta eléctrica. Algunos piensan eso, y la explicación está algo más cerca de lo que es, pero tampoco es así.

La Centella es también conocida como Rayo Esférico, Globular, o simplemente Rayo en Bola. La primera vez que supe de este fenómeno fue a principios de los años 80 del siglo pasado. Esa tarde hubo una fuerte tormenta eléctrica en el poblado de Casa Blanca y en el área del Instituto de Meteorología en La Habana. En un laboratorio cercano al Instituto ocurrió algo asombroso. Había una tormenta eléctrica en desarrollo.

Entonces, el grupo de trabajadores que se encontraba en un salón más o menos grande del laboratorio principal, observaron que, por la toma de corriente de un aire acondicionado de ventana, surgía de improviso un hilo luminoso que dio lugar a una bola de intensa luminosidad, como del tamaño de una pelota de fútbol, suspendida en el aire a medio metro de altura, y que lentamente avanzaba hacia el centro del salón, en medio de un zumbido. Afortunadamente, todos allí se quedaron quietos, petrificados, y relativamente lejos de la bola lumínica. Al llegar al medio del salón, la bola se detuvo, y se deshizo en una gran explosión, para espanto de todos los que observaban, aunque no ocasionó daños.

Al conocer ese fenómeno, fui al laboratorio y conversé con los trabajadores de allí, y me percaté de que se trataba de una Centella, o Rayo Esférico. Había leído alguna literatura que hablaba sobre los trabajos del físico Kapitsa en la Unión Soviética. Este incidente fue objeto de mi primer trabajo de divulgación científica, publicado en el periódico Granma en tres idiomas, y replicado por otras publicaciones.

Después he conocido otras anécdotas ocurridas también en Cuba, muy parecidas en su descripción. En una de ellas la bola fue hacia una pared, chocó con ella y estalló. No le abrió ningún agujero como podría pensarse, pero sí descorchó la pintura y ocasionó una quemadura en el área de choque de la propia pared.

Descripciones como estas aparecen en la literatura desde tiempos remotos, prácticamente iguales, sobre fenómenos ocurridos en Europa y otros continentes, donde parecen ser más frecuentes. Por supuesto, siempre hay quienes, sin saber, lo adjudicaron, en diferentes partes del Mundo, a la presencia de fantasmas o espíritus.

El Rayo Esférico está bien descrito en esas experiencias. Es esa bola de gran luminosidad, de tamaño variado, puede ser muy pequeño o tan grande como varios metros, aunque la mayoría de las veces tienen un diámetro de 10 a 40 cm. De color entre el rojo y el amarillo, variable. Las personas que los han presenciado indican que la atmósfera queda impregnada de un olor muy fuerte (huele a azufre, ozono y ácido sulfúrico).

La bola se desplaza de forma impredecible, lenta o rápida, zigzagueante unas veces, y otras casi en línea recta. A veces parece atraída por algo, otras hace zumbidos o ruidos de estática. Casi siempre aparece al final de la tormenta eléctrica, o a veces antes de un rayo común, pero en otras ocasiones veces aparece sin que parezca existir vinculación con algo de esto.

La luminosidad de la esfera se mantiene por largo tiempo, y nos equivocamos si pensamos que es de origen químico, pues entonces, según investigaciones realizadas, se apagaría muy pronto.

Es realmente un enigma. El proceso físico que la origina jamás ha sido totalmente explicado, errando con ello varios especialistas de primer nivel. El que más se ha acercado a una posible verdad, parece haber sido el ya mencionado físico ruso y Premio Nobel de Física en 1978, Piort Leonidovich Kapitsa (1894-1984), quien consideró que el fenómeno era una bola de plasma, o sea, un gas completamente ionizado, y lo comparó con la nube que se forma de una explosión nuclear, por ser uno de los casos en que la energía del proceso conduce a que la materia esté completamente ionizada.

IMAGEN DE KAPITSA

Sin embargo, hasta aquí, esa explicación no abarca todas las exigencias que ese proceso debiera tener, ni cómo se forma, ni cómo se alcanza el estado de plasma. Tampoco explica por qué dura tanto la luminosidad, de dónde proviene tanta energía. Por ejemplo, en una explosión nuclear, los gases se expanden y la nube se enfría, por lo que pierde rápidamente la luminosidad. Pero en el Rayo Esférico eso no ocurre. Mantiene su tamaño y brillo por mucho más tiempo, y su luminosidad no va disminuyendo, sino que se apaga bruscamente y por lo general en una explosión.

Por tanto, claro que se consume energía, pero ¿cuál? ¿De dónde la saca? Como el Rayo esférico aparece flotando en el aire, sin contacto con nada, y por ello con ningún conductor por donde reciba energía, entonces debe ser energía irradiada que le llega de afuera de la esfera.

Eso fue lo que llevó a Kapìtsa a pensar que podían ser ondas de radio y realizó una profunda teoría del fenómeno. La hipótesis de Kapìtsa logró incluso explicar de manera sencilla por qué los Rayos Esféricos desaparecían con una explosión aparatosa, aunque mayormente inofensiva. Decía que cuando el suministro de energía, por alguna causa, se interrumpía de improviso, el enfriamiento rápido de la esfera provocaba un aire enrarecido que, al llenarse con el aire circundante, la onda de choque provocaba un fuerte ruido y explosión. En el caso del rayo normal, sería algo similar a lo que ocurre con el trueno.

Entre las cosas más enigmáticas les puedo citar que según algunos científicos, la temperatura puede variar de 100 hasta 1000 grados Celsius, pero personas que se chocaron con un Rayo Esférico a la distancia de la mano, raramente notaron el calor que emanaba de ellos, aunque por lógica, deberían de haber recibido quemaduras. El mismo misterio ocurre con la masa: porque el Rayo Esférico de cualquier tamaño que sea, hay estimados que expresan que pesa no más 5—7 gramos. Pero al no haberse podido medir en el fenómeno natural, todo esto queda en pura especulación.

Además de P.L Kapitsa, otros científicos, como B.M. Smirnov, D. Terner, D. Abrahamson y D. Dinnis, han estudiado el Rayo Esférico, y también emitido variadas hipótesis sobre los mismos, pero estas hipótesis tienen al mismo tiempo sus propios detractores.

Así que este fenómeno sigue siendo un misterio, y uno de los mayores obstáculos es la escasez de datos científicos confiables sobre el Rayo Esférico, por su propia poca frecuencia e imprevisibilidad, por datos que dependen sólo de los testigos del fenómeno, el que no se hayan podido realmente medir en el fenómeno natural parámetro alguno.

Todos estos son elementos que nos explican por qué la verdadera naturaleza de los Rayos Esféricos sigue siendo desconocida. Lo que existen son simplemente hipótesis y teorías sobre ellos, por más lógicas que parezcan, pero aún no hay una explicación ni teoría que haya sido comúnmente aceptada por la comunidad científica. De ahí el enigma que sigue, y seguirá, existiendo sobre el Rayo Esférico, hasta un día en que el avance de la Ciencia permita conocerlo.

¿Es peligrosa la Centella?

Por supuesto que sí, y hay personas que resultan muertas por ella, pero tampoco es para entrar en pánico. Lo más aconsejable es, conociendo lo que son y cómo se comportan usualmente, tener pensada una estrategia para si en algún momento imprevisible nos topamos con uno de esos fenómenos de la Naturaleza. Recuerde que son muy poco frecuentes, pero para todo hay que estar preparados.

En primer lugar, siempre mantener la calma: Si Ud. está a cierta distancia de la Centella o Rayo Esférico, aléjese, si es posible salga de la habitación, o si ocurre a la intemperie, váyase lejos de donde está la bola. Pero NO CORRA.

Sin embargo, si está más cerca de la bola, muévase muy poco o hágalo alejándose muy lentamente; las corrientes de aire podrían atraer el Rayo esférico hacia Ud.

Nunca tocar la bola; Nunca estar muy cerca de ella;

No tirarle nada.

Y, sobre todo, les repito de nuevo lo que debe recordar bien: no entrar en pánico; permanezca. El Rayo esférico tiende a ser atraído por los objetos móviles, sobre todo si Ud. está cerca de ellos. No se mueva ni grite, no haga movimientos buscos. Así el Rayo esférico sentirá la agitación del aire en otra parte y se alejará de la habitación.

 

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