¿Sabes dónde está el kilómetro cero de Cuba?
Constituye un detalle pequeño pero cargado de simbolismo que muchos visitantes pasan por alto. El kilómetro cero de Cuba se encuentra en el Capitolio Nacional de La Habana.
Este punto, marcado en el Salón de los Pasos Perdidos bajo la imponente cúpula y alineado con la estatua de la República, funciona como referencia histórica y geográfica para la medición de distancias en la isla. Además, representa un recuerdo tangible de la ambición arquitectónica que caracterizó al país principios del siglo XX.
El Capitolio de La Habana se construyó entre 1926 y 1929 y desde su inauguración se convirtió en un emblema urbano. En su gran vestíbulo, el Salón de los Pasos Perdidos, se colocó un marcador con un diamante incrustado que señala el kilómetro cero de la Carretera Central y de otras mediciones viales. Con el paso del tiempo, la pieza original que servía como indicador desapareció, generando relatos y controversias sobre su procedencia y destino. Hoy se exhibe una réplica visible para el público, mientras que la historia del original se mezcla con anécdotas y versiones populares que forman parte del folclore local.
Al entrar al Salón de los Pasos Perdidos, el visitante debe buscar en el piso, justo en el eje de la estatua de la República, una placa discreta que marca el punto. El salón, de proporciones monumentales, impresiona por su escala, la luz que entra por la cúpula y la presencia de la estatua, creando un escenario ideal para comprender por qué ese lugar fue elegido como referencia nacional.
Para recorrer el Capitolio conviene llevar calzado cómodo y prestar atención al suelo, ya que el marcador no es una gran placa visible desde lejos. Es importante respetar las señales y las áreas restringidas, ya que algunas zonas pueden cerrarse por eventos o restauraciones.
Visitar el kilómetro cero resulta una experiencia breve pero simbólica que se integra perfectamente en una mañana de paseo por el centro histórico de La Habana. Se recomienda combinarlo con una caminata por el Paseo del Prado, una visita al Museo Nacional de Bellas Artes o un café en la cercana Plaza de la Catedral. Para los amantes de la fotografía, el contraste entre la luz cenital del salón y el brillo del marcador ofrece una toma íntima y distinta de los grandes monumentos habaneros.
Antes de ir, conviene verificar los horarios del Capitolio, que pueden variar por restauraciones o actos oficiales. Un tour guiado permite comprender mejor la historia arquitectónica y las anécdotas sobre el marcador.
El marcador del kilómetro cero ha generado historias que alimentan la imaginación de los visitantes. Existen relatos sobre la naturaleza del “brillante” original y versiones que lo vinculan con episodios políticos y culturales de la isla. La réplica actual cumple una función didáctica y recuerda que incluso los detalles más pequeños de un edificio pueden contar grandes historias.




