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Tostones y patacones identidad del Caribe

Redacción Exce…
18 March 2026 8:52am
Patacones y Tostones

Los más rústicos hablarán de aquello que sale al aplastar la botella, los más apañados de prensas de madera y placas, pero ambos derivarán en lo mismo: tostones o patacones.

Llámese de una forma o de otra y sea el utensilio que sea, esta suerte de fritura, redonda y aplastada de plátano verde frito ya no es solo un imprescindible de la mesa caribeña, sino también su carta de presentación al mundo, como aperitivo en bares y restaurantes de España y Europa.

El nombre varía según el país y dicen que bajo el término patacón, colombianos, venezolanos y argentinos solían referirse a monedas de gran tamaño o poco valor.

Así, en Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá lo llaman patacones, mientras, en Cuba, Puerto Rico y República Dominicana se denominaban tostones, trascendiendo tal cual a la receta.

Pero el gesto es el mismo: pelar el plátano, cortarlo en trozos, freír, machacar y volver a freír.

Una técnica tan simple como eficaz, que ha viajado de isla en isla, de selva en sabana, y de la mesa campesina a los menús urbanos más sofisticados.

De alguna manera, el lenguaje popular anticipó la revolución que hoy, este alimento, como las monedas, circula por el orbe con variantes propias.

Una historia que viene de lejos: con resistencia y mestizaje

Aunque el plátano no es originario de América, bien han sabido adueñarse de sus virtudes.

Y esta receta es el mejor ejemplo

Cuando el vegetal fue introducido por los colonizadores españoles y portugueses desde África y Asia, pronto se adaptó al clima tropical del continente.

Planta de Plátano

Bastó entonces su resistencia innata y, por supuesto, versatilidad para convertirlo en protagonista de un sinfín de platos del Caribe y América Central.

Freír el plátano no solo era una forma de hacerlo más sabroso, sino también de conservarlo y aprovechar al máximo su energía.

Pero si hablamos de sus beneficios nutricionales, también destaca. El plátano verde es fuente de carbohidratos complejos, fibra, potasio y vitamina C.

La receta es tan antigua como sencilla

No precisa más ingredientes que el plátano verde, duro y almidonado, el cual se corta en segmentos gruesos, se fríe ligeramente, se aplasta con una prensa (o con una botella o utensilio cilíndrico), y se vuelve a freír en la sartén con aceite ó manteca caliente hasta que quede dorado y crujiente. El acabado es la sal al gusto…y voilá. Tenemos aperitivo.

Chatinos Tostones Patacones

 

En caso de que se use como guarnición o complemento de platos principales, puede entonces acompañar pescados o carnes.

Como en el amor, hay quien prefiere los tostones finos y crocantes, como chips, y otros gruesos, con centro suave y exterior tostado.

En Panamá y Colombia, por ejemplo, pueden alcanzar el tamaño de un plato de café.

Pero, en Cuba la ley no escrita es hacerlos pequeños, casi como la esfera de un reloj de pulsera.

El utensilio tradicional para aplastarlos se llama tostonera, hecho de madera o metal.

Con él se obtiene la forma redonda que los caracteriza.

El tostón lo aguanta todo…o casi todo

Más allá de su preparación básica, los patacones han servido de base para recetas más elaboradas.

En las calles de Medellín o Cartagena, es común verlos con carne mechada, guacamole, pico de gallo, hogao o ensalada.

Por su parte, en Costa Rica se come como desayuno, acompañado con queso y café.

En otros como Argentina se sirve cual tostada, recordando a la bruschetta italiana, y en Venezuela con una tapa encima, a la manera de sándwich.

Ha sido, incluso, foco de la gourmetización

Muchos chefs los han reinventado resultando platos como tostones coronados con ceviche, mini pizzas sobre tostón, patacones con tartar de atún, pulpo a la gallega, queso fundido, con huevo poché y hasta caviar.

No obstante, en muchos casos se está optando por cambiar la sartén por el horno o la freidora de aire como alternativa más saludable, ante el incremento calórico y de grasas que supone freírlo.

Y es que quizá lo más fascinante de estos bocados sea su carácter de nexo y de símbolo del mestizaje de lo africano, lo indígena y lo europeo.

Ese plátano verde que vino de lejos, y se volvió nuestro (del mundo) y a la vez un alimento resiliente, amado y saboreado hasta en su versión más rudimentaria y pura.

Pero, si se mira más hacia lo local, encarna una identidad regional que se reconoce en lo común, y a la vez en lo particular, logrando exportar al mundo su dualidad de apelativos para un plato con tanta cultura.

Autor: Gabriela Sánchez

Este artículo ha sido publicado en la edición 99 de la revista Excelencias Gourmet. Te invitamos a descargarla para disfrutar de otros artículos

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