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Grand Hotel Packard: una oferta de experiencia memorable

Por: Dr. José Luis Perelló Cabrera. (Especial para Excelencias News Cuba)
Grand Hotel Packard: una oferta de experiencia memorable

Localizado en una zona privilegiada de la vieja Habana y a pocos metros del flanco derecho de la bocana de la bahía de La Habana, se alza el nuevo Grand Hotel Packard, bajo la administración de la cadena hotelera Iberostar Hotels & Resorts.

Esta compañía española gestiona en Cuba 7 mil 881 habitaciones distribuidas en 19 hoteles y tiene constituidas 4 empresas mixtas hoteleras y en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, la empresa mixta Logística Hotelera del Caribe (LHC).

El Grand Hotel Packard es una instalación 5 estrellas de lujo, con 321 habitaciones de gran confort; además cuenta con varios restaurantes gourmet, salón de tratamientos de belleza, puesto médico, gimnasio, spa, salones para reuniones o eventos y una excepcional piscina borde infinito en el cuarto piso, con el agua a una temperatura de 28 grados mantenida constantemente.

En sus variados espacios, lobby, restaurantes y galerías, se muestra una excelente decoración inspirada en los autos de los años 40; a esta experiencia, el hotel cuenta para el uso exclusivo de sus clientes un conservado auto Packard del año 1942.

Su bloque habitacional, a partir del quinto piso, permite una magnífica visión hacia la bahía y su sistema de fortificaciones coloniales.

Un Hotel rodeado de historias

La magnífica instalación del Grand Hotel Packard se asienta en una de las zonas habaneras cargadas de historia, desde el momento en que el gobernador general español Miguel Tacón, mandara a construir en 1835, un enorme edificio para ser utilizado como cárcel (Foto 1).

Foto 1. Cárcel de Tacón a finales del Siglo XIX. Fuente: Fototeca de la Oficina del Historiador de La Habana.

Según relata el historiador Juan de las Cuevas, la fachada principal del edificio tenía su frente hacia la plazoleta del Castillo de La Punta y el canal de entrada de la bahía. La edificación era un rectángulo de 80 varas de frente, 140 de fondo y dos pisos de 9 varas cada uno de alto, con un patio central rodeado de celdas y con capacidad para 2 mil presos.

En la segunda mitad del siglo XIX se empezaron a construir en su entorno, grandes y fastuosas edificaciones neoclásicas que sustituyeron a las más antiguas, de estilo barroco y colonial.

Con el inicio del siglo XX, la intervención norteamericana, tras la derrota del ejército y la armada española en el oriente Cubano, se hizo sentir en La Habana y estos terrenos sirvieron de campamento a los soldados de las tropas estadounidenses. Allí acampó el 10th. Batallón de Infantería. (Foto 2)

Foto 2. Campamento del 10th batallón de infantería de la US Army, en 1899. Al fondo el Castillo del Morro, el vapor USS Chester y la escultura de Neptuno. Fuente: University of Virginia Library Collection.

Finalizada la primera década del siglo XX, abrió sus puertas el Hotel Biscuit (Foto 3). El Paseo del Prado fue la primera calle asfaltada en La Habana, un verdadero suceso para la época, de ahí que se incorporara rápidamente el automóvil en los paseos. En la esquina de Cárcel se estableció la agencia de automóviles Packard & Cunnighamm, y hoy el Grand Hotel Packard muestra un auto Packard negro del año 1942.

Foto 3, Hotel Biscuit en 1925, fotografía tomada por American Photo Studies. Fuente: University of Virginia Library Collection.

En estos lejanos años, en la esquina de Malecón y Prado también se asentó el Hotel Miramar, convertido más tarde en Miramar Garden, centro de reunión de la juventud habanera bailadora de la época.

Hoy se construye en esa esquina el Hotel Sofitel Paseo del Prado, que con 250 habitaciones y gestionado por la compañía hotelera francesa Accor, reforzará la oferta hotelera de lujo en la capital, iniciada en junio de 2017 con la apertura del Gran Hotel Manzana Kempinski.

Estos hoteles, perteneciente al Grupo Gaviota, representan no solo un compromiso con La Habana en su 500 Aniversario, y el respeto por su pasado y presente; sino también el compromiso con la excelencia, la calidad y la experiencia del cliente. Es mantener la herencia cubana y ofrecer una experiencia auténtica, combinando la arquitectura original de la propiedad con la innovación moderna, la tecnología y el lujo.

Maximizar la experiencia total del cliente es lo que crea valor y genera preferencias. No son únicamente los elementos racionales los que generan el compromiso del cliente, sino también el lazo emocional de la experiencia que transforma los productos y servicios en algo memorable. Son precisamente esas sensaciones inconscientes las que dictarán al cliente, no sólo a dónde acudir en futuras ocasiones, sino también qué recomendar a sus amigos y familiares.

El Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal ha señalado con entusiasmo; “Lo verdadero, lo grande, lo fundamental es que toda acción humana tiene que estar respaldada por una gran idea, y las grandes ideas pueden parecer a los ilusos y a los extraños un sueño, pero el sueño es la utopía, y la utopía es la máxima aspiración del hombre. Cuando no existe un sueño, el hombre, el ser humano, ha dejado de existir”.

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