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29 años del Club Náutico Hemingway, pasión y vida de un Comodoro

Claudia Gómez
21 May 2021 10:17am

Este 21 de mayo el Club Náutico Internacional Hemingway de Cuba cumple 29 años de fundado; poseedor de una rica historia sobre ese mundo del que quizás muchos hablan y pocos conocen y aglutinando a personas de diferentes países y culturas unidas por un amor sin igual: el mar.

Con el Comodoro José Miguel Díaz Escrich, estuvimos conversando amenamente y conocimos cómo nació este Club sus anhelos de entonces y los del futuro, pues ambos tienen aún mucho por hacer en pos de la náutica recreativa en Cuba.

“Yo nací en Santiago, comienza diciéndonos, y allí fue donde recibí el llamado del mar para entregarme a esta profesión. A los 16 años (1963), muy jovencito, entré a las Fuerzas Armadas para hacerme oficial de Marina y me gradúo en la Academia Naval del Mariel. Luego estudié en la entonces Unión Soviética donde aprendí, además del arte de hacer la guerra, el valor del patrimonio marítimo de un estado litoral o ribereño.

“Allí me gradué de Master en ciencias navales, y todos esos conocimientos me permitieron que en 1991 cuando me jubilo de las FAR, y salgo de la vida activa militar, logre que la entonces corporación Cubanacan que gestionaba la Marina Hemingway, me contrate como asesor para el turismo náutico”. Estos fueron sus inicios en el mar, y su llegada a un centro del que nunca más ha salido y donde radica el Club Náutico Internacional Hemingway de Cuba.

Teniendo en cuenta que “somos una isla y que al estar rodeada de mar y con bellísimas playas, al producto turístico de Cuba, que sigue siendo hoy el de sol y playa, había que también incorporarle otras cualidades, otros atractivos, como son la pesca, la navegación, el buceo, y es así como se me contrata como asesor, como consultante para el turismo náutico aquí en la Marina”.

El objetivo principal del Club radicaba entonces, según nos comenta, en romper toda una campaña mediática de cerco contra la navegación de recreo en Cuba. “Estábamos aislados, a la Marina Hemingway no llegaban ni 100 embarcaciones al año, imaginemos entonces a las otras dos o tres, más que pequeñas que existían en el país.

“Nosotros no rezábamos, no aparecíamos, no contábamos dentro de la gran familia de hombres y mujeres que aman el mar y que se denomina Comunidad Náutica Internacional”, nos asegura, afirmando que ello se sumaba a esa campaña mediática.

“Siendo así nos dimos a la tarea de buscar información sobre la historia de la náutica cubana” -eso hace un asesor y consultante, estudiar e investigar mucho como parte de su trabajo-. “Conocimos qué clubes existieron antes, el rol que desempeñó cada uno de ellos, la promoción de la navegación de recreo, especialmente en el área del Caribe, estudiamos la Comunidad Náutica Internacional, los principales países emisores de turismo a Cuba y aquellos potenciales, en lo que a embarcaciones de recreo se trata…” con toda esta información y mucha más, hicieron la propuesta de crear un Club Náutico, a fin de romper ese aislamiento y comenzar a tener amigos en esa Comunidad Internacional, al tiempo que “contrarrestábamos esa campaña mediática en contra de la navegación de recreo en nuestro país”.

“Siempre defendimos que para que tuviera éxito, ese Club tenía que ser una entidad con personalidad jurídica, parecido a los clubs del mundo, para que fuéramos aceptados; y, sobre todo, teniendo en cuenta el antecedente histórico que, en los años 70, cuando en Cuba existía el Intour, se intentó crear un club náutico como parte de una empresa, y no se logró. Proponíamos ser una sociedad civil, no gubernamental, sin ánimos de lucro y autofinanciada”, comenta.

Fueron varios los obstáculos a sortear durante la presentación y defensa de la propuesta, confiados en que “sería el instrumento que nos permitiría tender el puente, o en sus inicios, poner los primeros cimientos de ese puente de amistad con la comunidad náutica internacional de la que estábamos aislados hacía más de 30 años”.

“Sin nada en la mano, más allá de esa pasión y ese empeño del que les hablo. Teníamos la autorización (marzo de 1992), teníamos unos estatutos que eran, digamos, la introducción para que en una asamblea general de socios fuera aprobado, (momento en que nace y se constituye la persona jurídica). Solo con esto, nos lanzamos a reunirnos con decenas de extranjeros que tenían negocios en Cuba y logré que 28 personas, 27 hombre y una mujer creyeran en mí y se convirtieran en miembros de ese club naciente.

“Como el único representante cubano dirigiendo la reunión era yo, pues soy elegido parte de la junta directiva. Inicialmente no usamos la palabra Comodoro, porque no era adecuada en ese momento, y por ello en los estatutos aparecía como Director Ejecutivo; lo que cambia cuando los actualizamos en el año 2000, basados también en que cada vez que yo le escribía a un Comodoro internacional, pese a firmar como Director Ejecutivo, ellos me respondían Comodoro”.

Cuánto no puede haber sucedido a lo largo de estos 29 años del Club Náutico Internacional Hemingway de Cuba, que por coincidencia y sin intención, comparte iniciales con el Club Náutico Internacional de La Habana: CNIH, uno de sus antecesores.

Más de una hora estuvimos conversando con el Comodoro Escrich, cuya pasión no ha decrecido en estos 29 años. Incluso, nos comentó cuáles son las metas que desde ya se fijan para celebrar los 30 en mayo de 2022: retomar la regata San Petersburgo La Habana, “en la que ojalá pudieran reunirse una lancha rápida por cada año del club”, y al decirlo sonríe pues sabe que es un sueño. En cambio, se conforma con que se le sumen embarcaciones acompañantes y así lograr tener una por cada año de esos que estarán celebrando.

Según vayan concretándose actividades, entre las que contemplan cursos de capacitación para capitanes y patrones de yate impartidos por una asociación argentina, el Comodoro nos irá informando para compartirlas con nuestros lectores, a quienes a lo largo de este año 30 del Club, que comienza a vivirse mañana 22 de mayo.

Prometemos regalarles a ustedes, al Club Náutico Internacional Hemingway de Cuba, al Comodoro Escrich y su equipo de trabajo, crónicas que hablen de la historia y recojan pasajes singulares de esta institución cubana que aboga, desde sus inicios, por fortalecer y afianzar los lazos de amistad con los amantes del mar en el mundo.

 

 

 

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