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Angerona en ruinas: una historia de amor en Cuba

Rolando Pujol
01 May 2020 4:45pm

Esclavitud patriarcal es un término que los historiadores han utilizado para caracterizar un tipo de esclavitud que practicaban algunos hacendados en Cuba, hacia finales de la primera mitad del siglo XIX, donde el régimen de vida y trabajo a que eran sometidos los esclavos, era menos riguroso, lo que en términos contemporáneos vendría a ser una especie de "esclavitud light".

En occidente, el mayor ejemplo de dicha práctica fue el del Cafetal Angerona, fundado en 1822 en Artemisa, gracias a la asociación de Úrsula Lambert, una hermosa y aristocrática negra haitiana y del empresario alemán Cornelio Suchay, quienes mantuvieron una relación de negocios y un amor secreto, confinado a los predios de la hacienda.

Se cuenta que Angerona llegó a ser la plantación más grande de la región, con unos 450 esclavos que podían vivir en familia en bohíos independientes, dentro de un recinto amurallado que todavía hoy se conserva.

Recibían atención médica y hasta tenían una casa de maternidad y una guardería infantil. Las esclavas eran instruidas personalmente por Úrsula, en corte, costura y otras actividades domésticas.

Los esclavos también tenían una tienda para adquirir ropas y enseres diversos; tenían tierras de labranza y suministro de agua, gracias a las instalaciones hidráulicas que la traían a la hacienda por gravedad.

Sumidos en una especie de "Síndrome de Estocolmo", los esclavos amaban a sus amos y Angerona era un vergel, hasta que en 1837 muere Don Cornelio Suchay y sus herederos se deshacen de la haitiana y terminan por llevar a Angerona a la ruina.

Úrsula Lambert, se instaló definitivamente en La Habana, donde falleció en 1860, sin esposo ni descendencia. De la comunidad de bienes que tuvo con el alemán, algo salvó, pues siempre estuvo autentificada y protegida por una frase secreta: "Roble de Olor", que sólo ellos conocían.

Amantes y "amos buena gente", Úrsula y Cornelio, no pudieron superar el estigma de la discriminación racial de su tiempo, que los convirtió no solo en esclavistas, sino también en esclavos de un mundo, donde el color de la piel estaba por encima del amor.

CafetalAngerona

 

RuinasAngerona

Fotos Rolando Pujol, tomadas antes de la Covid-19

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