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Paradas de ómnibus: La arquitectura olvidada

Rolando Pujol
28 March 2020 5:31pm

Están ahí en las calles de Cuba, sin que nadie se detenga a mirarlas. Los usuarios del transporte público las asocian por lo general, con la incomodidad de la espera. Sin embargo, para quienes las proyectaron y para quienes luego las construyeron, fue mucho más. Ellos invirtieron en estas imprescindibles y anónimas estructuras mucho tiempo y les imprimieron, incluso, buen gusto; a pesar de su carácter exclusivamente utilitario y de una sola función: esperar la "guagua".

El transporte de pasajeros en La Habana comenzó a mediados del siglo XIX, con carretones movidos por caballos. También se empleó un trencito de vapor que dio origen a la calle Línea en el Vedado.

Los tranvías eléctricos llegan a principios de 1900, y alrededor de la década del 20 del pasado siglo empiezan a circular los primeros ómnibus con motor de combustión interna. Al principio los pasajeros esperaban en cualquier parte, pero con el tiempo se establecieron las primeras paradas oficiales, para facilitar el cumplimiento de los horarios de viajes, en la medida en que las rutas se hicieron más extensas.

Por aquel entonces, sombrillas y paraguas fueron el único refugio que, ante el sol y la lluvia, tenían aquellos que esperaban, a veces, durante mucho tiempo. Fue entonces, cuando se intentaba colocar a La Habana al nivel de las urbes más desarrolladas, que se hizo ver la conveniencia de incluir en los modernos proyectos de urbanización la construcción de paradas de ómnibus techadas, que no sólo fueran funcionales, sino también bellas.  

Ilustres arquitectos cubanos se convocaron para aquella tarea. Ese fue el caso de Max Borges Recio, autor de los Arcos de Cristal del Cabaret Tropicana, a quien se le encargaron algunos proyectos. De su autoría son las bellas paradas de 23 y 41 y de 41 y 42, en el Municipio Playa, donde resuelve con el empleo de arcadas, la estética y solidez del conjunto; que con el tiempo dio paso a lo utilitario, sobre lo bello.

Con motivo del Aniversario 500 de La Habana, nuevas paradas emergieron donde antes no las había. Fabricadas con materiales ligeros, estas también devienen oasis de sombra que todos agradecen.

Fotos: Rolando Pujol, tomadas antes de la COVID-19

Paradas en La Habana

 

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