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4 escenarios pinareños para fotografiar este verano

Por Francisco Menéndez

Pinar del Río es una región mágica. Ideal para paseos vinculados con la naturaleza, sobre todo este verano de 2015, se trata de un área donde el verde resalta por encima de cualquier otro color.

Para los cubanos, además de la provincia más occidental de la Isla, simboliza la patria del mejor tabaco, donde se cosechan las hojas para la capa de los puros y se trata con pasión por parte de los agricultores, una verdadera joya natural. Lugar al que concurren cada año centenares de extranjeros, muchos de ellos europeos.

Pinar del Río es eso y mucho más, posee encantos que es bueno ejemplificar, en particular cuatro escenarios que marcan mapa muy especial, ideado a partir de los gustos de turistas aventureros, en busca de bellezas naturales.

Por tanto, van aquí nuestras propuestas especiales para este verano, donde tomar bellas fotos y pasarla muy bien.

LEVISA

Un primer punto bien podría ser Cayo Levisa, a 27 kilómetros de La Palma, en el norte de Pinar del Río, desde el embarcadero de Palma Rubia; allí se abordan las lanchas hacia Cayo Levisa, a tres millas náuticas de tierra firme. Bañado por el mar Caribe, exhibiendo cuatro kilómetros de playas vírgenes, de fina arena blanca.

Dentro de la gran diversidad de especies del lugar otro encanto particular está en sus aguas, donde habitan pequeñas mantas (levisas), a las  cuáles debe su nombre.

La vegetación tropical cautiva, con cocoteros en su costa norte, intrincado mangle en la parte sur y la proximidad de una espléndida  barrera coralina.

GUANAHACABIBES

El punto de partida para llegar a la porción más oeste cubana es La Bajada, una pequeña comunidad de alrededor de 100 habitantes, dedicados principalmente a trabajos forestales, con un conocimiento muy experimentado de la conservación de la naturaleza.

Por allí, se puede viajar al Parque Nacional de Guanahacabibes, declarado Reserva Mundial de La Biosfera por la  UNESCO en 1987, con 39 mil 400 hectáreas.

Paraíso donde habitan más 670 especies de plantas, 15 de ellas endémicas, posee pequeñas playas envueltas en historias de piratas y tesoros escondidos.

La fauna es rica en aves, entre las que puede apreciarse el Tocororo, la Carta Cuba, el Zunzún, Azulejos, Mariposas, Sinsontes, Carpinteros, entre otros, también conviven allí una gran cantidad de reptiles, anfibios y mamíferos.

Durante más de 60 kilómetros de carretera que conducen al Cabo de San Antonio, aparecen bosques semidesnudos, verdes, manigua costera, vegetación de costa rocosa y arenosa, de lagunas, ciénaga y manglares.

MARIA LA GORDA

Como uno de los mejores centros internacionales de buceo de Cuba, María la Gorda se conoce como sitio tranquilo y con mucha aventura. Concebido sobre todo para buceadores, aunque es una maravillosa opción para ecoturistas, el Centro se encuentra en las inmediaciones de Cabo Corrientes.

Se desconoce con certeza la historia de la mujer que le diera nombre: sea una indígena venezolana traída a la fuerza en un barco pirata o la hija de un navegante español que naufragara en la zona y se convirtiera en pirata ella también.

Localizado a 143 kilómetros al sudoeste de la ciudad cabecera de Pinar del Río, en sus aguas existen más de 100 galeones españoles hundidos, y se habla de fabulosos tesoros ocultos.

Abundan en ese lugar centenares de especies de aves como el Carpintero, la Cotorra y el Tocororo. La villa cuenta con 55 habitaciones climatizadas, con teléfono y televisión vía satélite, perfecto espacio para combinar el descanso con la aventura.

Por lo tanto, podemos decir que estos tres puntos de la geografía occidental cubana, conforman un mapa agradable para el turismo interesado en naturaleza.

VIÑALES

Un lugar completamente natural, colorido y de fuertes tradiciones arraigadas en su población es el Valle de Viñales, en la Sierra de los Órganos, cargado de mogotes o montes aplanados y un verde muy brillante. Exactamente se encuentra en el grupo montañoso de la Cordillera de Guaniguanico.

Este valle y gran parte de su sierra fueron declarados en 1999 como Parque Nacional y en diciembre de ese propio año Patrimonio de la Humanidad como Paisaje Cultural por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Pero al margen de sus lauros (es además Monumento Nacional desde 1979), la belleza de su entorno resalta ante la mirada de quienes le visitan. El cultivo del tabaco constituye uno de los productos más significativos de la zona, donde existe una armonía entre la labor del ser humano y el paisaje.

En Viñales, sin embargo, destaca el Mural de la Prehistoria en el valle de Dos Hermanas. La roca allí fue lavada para pintarse, pues se extiende a largo del Valle de 120 a  160 metros de longitud. La pintura representa indios Guanahatabeyes, especies de Mamíferos, animales gigantescos, y moluscos.

Su autor fue Leovigildo González Morillo, ya fallecido, quien fuera Director de Cartografía de la Academia de Ciencias de Cuba.

En el Mural de la Prehistoria se puede ver, en 12 piezas, el proceso evolutivo de los hombres y de los animales en la Sierra de los Órganos, en sus distintas etapas.

En la actualidad, ese escenario, sus cuevas y verdor sirven para el turismo de naturaleza y aventuras, incluso para escaladas de sus mogotes por los más intrépidos visitantes.

Nota particularmente apropiada para un sibarita está en probar los platillos que sirven en el restaurante del Mural de la Prehistoria, en particular los elaborados a base de carne de cerdo.

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