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El convento de Santa Clara de Asís

alina
21 November 2014 4:04pm
El convento de Santa Clara de Asís

El convento de Santa Clara de Asís, es la primera de las tres edificaciones de monjas erigidas en la villa de San Cristóbal de La Habana. Un año después de culminada su construcción, recibió el título de Santísimo Sacramento, siendo inaugurado en 1644 por cinco monjas de clausura procedentes de Cartagena de Indias.

Ubicado en la Habana Vieja, entre las calles Sol, Cuba, Habana y Luz que simbolizan entre sí la imagen de la idiosincrasia del cubano, se encuentra este  antiguo Convento, legado arquitectónico del siglo XVII, una de las más antiguas construcciones coloniales en Cuba, capaz de impactar, con su majestuosa sencillez, los gustos y estilos más exquisitos.

Este fabuloso convento de 1.2 hectáreas, contaba en sus inicios con tres claustros y el área de la huerta que forman la unidad constructiva. La entrada actual del convento se muestra a la calle Cuba, donde un ensanchamiento de la misma produce una pequeña plaza. Hoy se conservan en proceso de restauración por el equipo de la Oficina del Historiador de la ciudad, dos de los tres claustros originales.

En el Primer Claustro se destacan los desnudos muros escalonados, su patio interior cerrado de densa vegetación y senderos enlosados, el mayor de su tipo que tiene el país. Además, se conservan algunas construcciones consideradas de las más antiguas de la ciudad, como la fuente La Samaritana, de elaborado diseño, que se abastecía en su tiempo de un ramal de la Zanja Real y la torre del campanario con cruz de hierro. Su ambiente apacible fue  el lugar ideal donde funciono desde 1982 y hasta el 2012 el Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (CENCREM).

El Segundo Claustro, es una construcción doméstica de dos plantas que  mantiene en su entrada principal algunas hojas de las puertas originales. Sus amplias áreas interiores respetan el ambiente del antiguo Claustro de techos forrados de madera y pisos con losas rústicas, además de una larga galería adosada con fina carpintería, que en sus inicios fueron las celdas que albergaron a las novicias.

El Tercer Claustro, el más antiguo y actualmente en completa ruina, estuvo constituido por una serie de pequeñas viviendas donde vivían las jóvenes que ingresaban a estudiar al convento. En su tiempo, fueron prolongación de la calle Porvenir quedando atrapadas en los límites de la construcción.

La Casa del Marino

Según una leyenda popular, perteneció a un marinero que temiendo por su única hija en sus ausencias cedió a las monjas los terrenos circundantes quedando de esta forma protegida su heredera al amparo de la paz de la orden.

Aun en su estado de deterioro y su proceso de restauración esta hermosa construcción es el sitio de obligada visita, si tiene la suerte de estar en La Habana profunda, allí donde antiguamente existió el Callejón de las Angustias, es el sitio ideal,  para quien gusta de sentir la sensación de vivir remontándose en el tiempo.

La posibilidad de conocer la historia del primer Convento de monjas de la antigua villa de San Cristóbal de La Habana, es sin dudas una oportunidad única para descubrir la huella del paso de los hombres que enriquecen nuestro patrimonio social arquitectónico y cultural.

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